El indicador se redujo de 15% a 14,5 % en el país entre 2014 y 2015. Sin embargo, hubo casi 2.800 niñas menores de 15 años que tuvieron un hijo.

 

Aunque siguen siendo demasiadas, entre 2014 y 2015 se redujo el número de adolescentes que fueron madres en la Argentina.

De hecho, los nacimientos de hijos de madres menores de 20 años fueron 5.253 menos que el año anterior, de acuerdo con los datos publicados este mes por el Ministerio de Salud de la Nación en las Estadísticas Vitales 2015.

Además de la reducción en el número absoluto, también se advierte una merma de medio punto en el porcentaje de madres adolescentes, que pasó de representar el 15 por ciento del total de nacimientos al 14,5 por ciento.

En total, 111.699 adolescentes de menos de 20 años tuvieron un hijo en 2015 en el país.
En el caso de la provincia de Córdoba –donde el porcentaje de madres adolescentes está por debajo de la media nacional–, se registra la misma tendencia, al decrecer del 13,4 por ciento al 13,1 por ciento del total de nacimientos. En números absolutos, a su vez, se redujeron de 7.959 a 7.669.

“Lo deseable es que los embarazos adolescentes sean los menos posibles y que los que ocurren estén estrictamente vinculados a la decisión de tener un hijo, y no sean consecuencia de la casualidad, el azar o un accidente porque no usaron un método anticonceptivo”, consideró Gabriel Acevedo, titular de la cátedra de Medicina Preventiva y Social en la Universidad Nacional de Córdoba y secretario de Salud de la Municipalidad de Córdoba.

“Es importante que sean producto de una decisión, ya que eso, en general, supone que hay una red familiar y social que acompaña a la adolescente”, señaló.

Niñas y madres

Por otra parte, las estadísticas reflejan que ese año hubo 2.787 niñas menores de 15 años que fueron madres en la Argentina.

El año anterior habían sido 3.007, pero aunque la cifra disminuya sigue poniendo en evidencia un problema preocupante, ya que, de acuerdo con los expertos, la maternidad a esa edad no sólo entraña riesgos aumentados para la salud de la madre y del niño, sino que también se deben considerar como embarazos no deseados, a diferencia de lo que puede ocurrir en la adolescencia tardía.

“A menor edad, mayor es el riesgo, y eso incluye tanto a la mamá, que tiene más posibilidades de tener algún problema vinculado al embarazo y al parto, como para el bebé, asociado con bajo peso al nacer y prematurez. Y esas condiciones, a su vez, se vinculan a una mayor mortalidad infantil”, advirtió Acevedo.

Las más vulnerables

La edad de la madre, al igual que el nivel de instrucción que alcanza, es un factor de riesgo para el bebé, ya que “se asocia fuertemente con el posible daño del niño, por muerte o enfermedad”, según advierte el Ministerio de Salud de la Nación, que informa que ese factor ha sido estudiado en diferentes países y verificado para la Argentina en distintas investigaciones.

Así, la edad por debajo de los 20 años se asocia con el alto riesgo.

En otro orden, de acuerdo con los datos oficiales, la mayoría de las mamás adolescentes convive en pareja: 71.192, contra 32.260 que no lo hacen.

“Lo que ocurre es que, aunque están en pareja al momento del embarazo, no suele tratarse de uniones estables que se mantengan en el tiempo”, dijo Acevedo.

Diferentes realidades

Por otra parte, de los datos nacionales surge que la realidad del embarazo adolescente no es uniforme en la Argentina, sino que, por el contrario, hay significativas diferencias entre las distintas provincias.

Así, el norte del país muestra indicadores muy por encima del promedio nacional que, como en otros aspectos, esconde profundas inequidades.

Misiones es la provincia con el porcentaje más elevado de madres adolescentes, que duplica la media nacional al llegar al 29,6 por ciento.

En Formosa, a su turno, el 23,6 por ciento de las madres son adolescentes, en tanto que en Chaco el indicador es prácticamente igual: 23,3, lo que implica que prácticamente uno de cada cuatro niños que nacen tiene una madre menor de 20 años.

Salta, Santiago del Estero, Jujuy y Tucumán también superan el promedio nacional, con porcentajes de 19,8; 19,3; 18,9 y 18,1, respectivamente.

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en cambio, las madres adolescentes sólo representan el 5,9 por ciento del total.

“Estas diferencias se explican por varios factores. Por un lado, hay una cuestión cultural que hace que, en especial en las poblaciones más vulnerables, convertirse en madre es buscado por las chicas porque las hace sentir más valoradas. Pero también hay una cuestión de menor acceso por parte de las adolescentes a programas de consejería y asesoramiento, así como a métodos anticonceptivos, de modo que puedan tener una vida sexual sin el riesgo de un embarazo no deseado”, sostuvo Acevedo.

El funcionario informó que los indicadores de utilización de servicios de salud muestran que las tasas de uso son más bajas en el norte del país.

“En esto funciona la ‘ley de cuidados inversos’, por la cual el que más necesita un servicio es el que menos lo usa, lo que ocurre porque la oferta de servicios de salud se concentra donde hay más volumen de población”, advirtió.

Dónde consultar

Las consultas sobre prevención de embarazo adolescente y la consejería sobre métodos anticonceptivos se realizan en distintos hospitales públicos y maternidades de todo el país.

Pueden consultar las adolescentes (que legalmente pueden ir solas desde los 14 años) y también los padres.