BRUSELAS.- Las batallas de la guerra comercial entre Rusia y Occidente, después de la escalada de tensión diplomática por la crisis en Ucrania , se siguen sucediendo. Hoy, la Unión Europea (UE) advirtió que puede “tomar medidas” a raíz de la prohibición de Rusia a las importaciones de productos alimenticios, agrícolas y ganaderos procedentes de los Veintiocho y otros países occidentales que han adoptado sanciones contra Moscú.

“Tras una evaluación completa por parte de la Comisión de las medidas de la Federación rusa, nos reservamos el derecho a tomar medidas si lo consideramos apropiado”, señaló el vocero de la Comisión Europea (CE) Frédéric Vincent en su conferencia de prensa diaria. En ese sentido, agregó que el anuncio de Moscú “está claramente motivado políticamente”.

Rusia prohibió a partir de hoy y durante un año la importación de la mayoría de los productos alimenticios, agrícolas y ganaderos procedentes de la Unión Europea, Estados Unidos, Australia, Canadá y Noruega, en respuesta a las sanciones contra Moscú adoptadas por estos países.

La CE analizará las medidas en cuanto disponga de más información sobre “el contenido y el alcance completos” de la resolución firmada hoy por Moscú, indicó Vincent.

Vincent también dijo que es demasiado prematuro iniciar nuevas conversaciones con Rusia sobre las medidas del Kremlin, porque la CE quiere disponer primero de más detalles de las medidas.

Rusia ha decretado una “prohibición total” de la mayoría de los alimentos procedentes de Europa y Estados Unidos, en respuesta a las sanciones occidentales, anunció el primer ministro ruso, Dimitri Medvedev.

En 2013, las exportaciones de productos agrícolas europeos a Rusia representó 11.800 millones de euros, un 9,9% del total de las exportaciones de la UE a ese mercado.

El embargo no se aplica a los alimentos para bebés y los ciudadanos rusos podrán seguir comprando en el extranjero, aunque cualquier intento de aprovechar la situación para revender productos prohibidos será “castigada severamente”.

En ese contexto hay que tener en cuenta que Rusia es un país importador neto de productos agrícolas, indican fuentes comunitarias.

Vincent recordó a Rusia que las sanciones adoptadas por la UE contra la Federación están “directamente vinculados con la anexión ilegal de Crimea y la desestabilización de Ucrania”, e indicó que la UE sigue “comprometida con la disminución de las tensiones” en ese país.

“La Unión Europea sigue comprometida con una desescalada” de la tensión en Ucrania, declaró.

“ESTÚPIDAS CONSIDERACIONES POLÍTICAS”

No obstante, Medvedev explicó que la prohibición puede revocarse si los países de Occidente “dan muestras de una actitud constructiva”.

“Todas estas medidas son simplemente una respuesta a las sanciones occidentales. No queríamos este desarrollo de la situación. No hay nada positivo en estas sanciones”, dijo.

“Espero sinceramente que el pragmatismo económico prevalecerá sobre las estúpidas consideraciones políticas de nuestros socios, y que pensarán en no aislar o asustar a Rusia”, añadió el primer ministro ruso.

CIERRE DEL ESPACIO AÉREO

Además, Medvedev amenazó nuevamente con cerrar el espacio aéreo de Rusia a los aviones que aseguran vuelos entre Europa y Asia por Siberia, la ruta más corta, en respuesta a las sanciones occidentales.

Medvedev dijo que el cierre del espacio aéreo para estos vuelos sería una “medida grave”, considerada como una respuesta a la suspensión de la actividad de la compañía aérea de bajo costo rusa, Dobrolet, a causa de las sanciones occidentales.

El cierre del espacio aéreo ruso para los vuelos entre Europa y Asia causaría a las compañías aéreas que utilizan esa ruta importantes gastos de carburante.

Pero también provocaría pérdidas a la principal compañía aérea rusa, Aeroflot, que recibe al año entre 250 millones y 300 millones de dólares de indemnizaciones por los vuelos de tránsito.

“Evidentemente, se trata de una medida grave. Tenemos que reflexionar”, dijo el primer ministro ruso.

El cierre afectaría seriamente a las compañías europeas, en particular a Lufthansa, British Airways, Air France y Finnair, que operan numerosos vuelos de largo recorrido hacia Asia.

Bank of America Merrill Lynch estimó esta semana en 30.000 dólares por vuelo el coste de utilizar otros itinerarios.