El 13 de marzo de 2013, el cardenal Jorge Bergoglio fue elegido como el 266 Papa de la historia en el cónclave en la Capilla Sixtina del Vaticano, convirtiéndose en el líder de 1200 millones de católicos. A dos años de su mandato, “Francisco, el Padre Jorge” propone contar la vida de quien fuera arzobispo de Buenos Aires, desde su adolescencia, pasando por su misión pastoral en constante relación con la pobreza, hasta el día en que es nombrado Papa. El filme protagonizado por Darío Grandinetti y dirigido por el español Beda Docampo Feijóo, se basa en el libro “Francisco, vida y revolución” de la periodista argentina Elisabetta Piqué.

Grandinetti se puso en la piel del Sumo Pontífice y aunque admite que no es creyente, el actor confesó que “este papel me reafirmó la fe que tengo en el ser humano, porque Bergoglio es un ser humano que habla de Jesús de un modo callejero”. El rosarino viene de protagonizar una de las escenas más polémicas de “Relatos salvajes”, la película más vista de la historia argentina, que se repitió en el mundo entero por su similitud con la tragedia de Germanwings. Asimismo, acaba de terminar el rodaje de la nueva película del español Pedro Almodóvar, “Silencio”, que llegará a los cines en marzo de 2016.

A pocos días del estreno en Argentina y a tan solo una semana de su estreno en España, Grandinetti dialogó en exclusiva con Diario La Capital sobre el desafío actoral que conllevó recrear al Papa, destacó que lo movilizó el rodaje en la Villa 21, donde Bergoglio realizó su tarea pastoral y aseguró que “hay un “bergoglismo” latente y conmovedor”. Además, el actor rosarino contó cómo fue su encuentro con el Papa antes de rodar la película, y opinó sobre el éxito mundial de “Relatos salvajes”. Un actor con la mirada en el cielo y los pies en la tierra que intenta develar al hombre debajo de la sotana.

—¿Cómo fue interpretar a este personaje tan admirado?

—Hacer un personaje como el Papa conlleva una alta exposición. Igualmente no podía estar pensando en eso todo el tiempo porque sino no podés trabajar. Eso te hace ser consciente de la responsabilidad de hacer un personaje así. Pero una vez que ya lo tomaste hay que hacerlo. Ahora estoy viviendo esa responsabilidad otra vez porque estoy haciendo notas con todos los medios. Este viernes (por anteayer) me voy a Madrid porque la película se estrena allí y ya tengo varias notas pautadas. Todo eso te hace tomar conciencia de nuevo de la trascendencia que tiene este personaje.

—La película recorre los años de Bergoglio como seminarista y su paso como Cardenal de Buenos Aires y pone el acento en su labor humanitaria, su trabajo en las villas y su austeridad.

—La película cuenta la vida de Bergoglio desde que decide ser sacerdote hasta que es electo como Papa. Por suerte hay mucho material, no sólo del Papa, también de Bergoglio. Hay material fílmico y auditivo, imágenes y escritos. Pude charlar con mucha gente que lo conoció y me contó cosas que fueron muy importantes para hacer este personaje. La verdad que fue muy enriquecedor conocer a alguien con esa fuerza espiritual, esa fe, y que piense en la manera de cambiar las cosas, esa decisión pastoral que él ha tenido siempre. Y además, me sorprendió cómo Bergoglio convertía a Jesús en un ser humano que hablaba con la gente, mucho más cercano que ese Jesús que han querido vender con la religión.

—¿Cómo viviste el rodaje en el corazón de la Villa 21 donde el Papa trabajó tanto tiempo?

—Fue muy movilizante ver cómo la gente sigue conmovida por las cosas que Bergoglio hizo hace mucho tiempo. Hay un “bergoglismo” latente y conmovedor en esos lugares. Estoy seguro que ellos están esperando que él venga a Buenos Aires y los vaya a visitar. Me contaron anécdotas muy impactantes de cuando entraba en la Villa solo a la noche, un lugar que todo el mundo le tiene miedo. Y no entraba de arzobispo, sino con su traje y nada más. Se acercaba a los necesitados, les llevaba remedios a los cartoneros que estaban enfermos y les exigía que tomaran el remedio. O le acercaba dinero a la gente que necesitaba. Parecen actos demagógicos, pero no, eran una constante en la vida de Bergoglio.

—¿Sos una persona creyente o católica?

—No, no soy creyente, tengo fe en el ser humano. Igualmente hice todo; me bautizaron, tomé la comunión, la confirmación, me casé por Iglesia y bauticé a mis hijos.

—¿Este personaje te hizo ver otras cosas que antes no veías, o seguís pensando que la Iglesia y la fe van por caminos separados?

—Este papel me reafirmó la fe que tengo en el ser humano, porque Bergoglio es un ser humano que habla de Jesús de un modo callejero. El representa a una institución muy grande y lo está haciendo desde un lugar en que todos le hemos reprochado a la Iglesia. Es muy interesante su mirada hacia las minorías, hacia los menos favorecidos, hacia temáticas conflictivas como el aborto.

—Es un Papa que sorprende al mundo desde su rol de Jefe de Estado por sus decisiones políticas y su amplitud hacia los musulmanes…

—Absolutamente, eso es lo que más me gusta. El Papa tiene un rol político enorme. Me gusta la dirección que le está dando a su papado, por eso me gusta haber tenido la posibilidad de haber hecho a este hombre que hoy es este Papa.

—¿Qué pensás que va a decir el Papa cuando vea la película?

—(risas) No lo sé la verdad… El ya sabe que la película está basada en el libro que escribió Elizabetta Piqué, que es su amiga personal, y supongo que debe haber leído el libro. El libro se escribió a partir de conversaciones que tuvo él con Elizabetta. A juzgar por lo que a mí me dijo, en el brevísimo momento que estuve con él, le importa un pito. Me parece que no está muy pendiente. El año pasado, antes de comenzar a filmar la película tuvimos la posibilidad de conocerlo junto a Rodrigo de La Serna, que está haciendo otra película del Papa (N de R: Rodrigo de la Serna protagoniza la película “Llámame Francisco”, dirigida por el italiano Daniele Luchetti, que estrena en diciembre de este año). Hablamos con él Papa menos de 5 minutos. La única referencia que dijo el Papa con respecto a la película cuando fue: “Sí, sabía que estaban por acá”.

—Les dio su aprobación, que no es poco.

—Sí, al menos no se ha pronunciado en contra. El Arzobispado de la ciudad de Buenos Aires nos abrió las puertas de todos los lugares para poder filmar. Hemos filmado en el Colegio Máximo de San Miguel, en la Catedral, en la Iglesia donde fue bautizado, en la Iglesia donde descubrió su vocación, que son lugares donde habitualmente no te permiten filmar.

—¿Cómo ves este fenómeno de que las películas más taquilleras del cine argentino sean policiales de suspenso, con un fuerte grado de violencia, como “El secreto de sus ojos”, “Relatos salvajes”, de la cual formás parte en el episodio del avión, que se asemejó a la tragedia de Germanwings, y “El clan”? ¿Por qué pensás que estas películas pegan tanto en el público argentino?

—No pegan sólo en el público argentino, sino en todo el mundo. “Relatos salvajes” pegó en países como Francia, Italia, Estados Unidos, donde se vio fue un éxito. Lo mismo está pasando con “El Clan”, que ha tenido una acogida muy fuerte en el Festival de Venecia, con 4 minutos de aplausos. No es que los argentinos nos identificamos con hechos de violencia. Son personajes y situaciones que generaron empatía en todo el mundo. Porque en todos lados la grúa te lleva el auto, o pasa lo que pasa en el episodio de Oscar Martínez, o en el de Rita Cortese. En todos lados te pasa uno con el auto y te hace “fuck you” y pensás “Ay, si pinchas la rueda…”. Es una película, está exacerbado algo que todas las sociedades tienen, algo que está en cada ser humano y no sólo la sociedad argentina porque la presidenta es Cristina.

—Acabas de volver de España donde estuviste grabando una película con Pedro Almodóvar, con quien filmaste “Hable con ella” en 2002. ¿Qué podés adelantar de este proyecto?

—Estuve hace poco filmando una nueva película con Almodóvar que se va a llamar “Silencio” y estrena en marzo de 2016. No puedo contar mucho porque Pedro no quiere que se cuente y me parece bien. Además, estoy por empezar a grabar un programa sobre los cuentos de Rodolfo Walsh que se va a llamar “Variaciones Walsh” y se va a emitir en la TV Pública. Va a tener un elenco bárbaro con Nicolás Cabre, Pipo Luque, Soledad Villamil, Jorge Marrale. Paralelamente a eso, voy a participar en la primera película dirigida por Fernán Mirás y además, voy a hacer la segunda parte de la serie “La casa del mar”, que se emite por Direct TV. Y bueno, me quiero dejar un poco de tiempo libre para ir a Rosario.

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