Sr. Director de Datamarca, ruego publicar en su diario el siguiente pensamiento:

“El dictador generalmente sufre de megalomanía (delirios de grandeza) o una sed insaciable de perpetuarse en el poder. Hoy muchos flojitos de “memoria” despedían a un político que paradójicamente, renunció a su filiación politica a la UCR y que fue cómplice de la noche más oscura como colaborador de la “Dictadura Militar del 76” junto a Aníbal Castillo, Oscar Castillo, Brizuela del Moral entre otros que ocuparon cargos en la Provincia de Catamarca mientras duró el proceso intervencionista.

En el caso de Quintar fue un hombre que se perpetuó en el poder a base de la persecución y el apriete. Básicamente construyó el poder con el manual de la Dictadura.

Yo que milité junto a muchos compañeros todo el territorio de Fiambala, fui testigo de como sometió y condenó al desarraigo y a la pobreza a muchas generaciones de fiambelenses que debieron buscar otros horizontes en busca de trabajo o se fueron por pensar distintos.

También lo escuché como desde su Radio municipal le mentia al pueblo haciéndose la víctima por que el actual Gobierno supuestamente lo discriminaba y no tubo ningún empacho para despotricar en contra de la actual Gobernadora Dra. Lucía Corpacci y al ex Subsecretario de Asuntos Municipales Dr. Fidel Saenz, el Ministro de Gobierno Dr. Gustavo Saadi infiriéndoles el disminutivo de “Esos Changos”.

Construyó el poder en base a la dádiva y no estuvo exento de ser parte del gobierno más corrupto de la Historia de Catamarca como lo fue el FCyS que hizo de la corrupción una política de estado.

Hoy, gracias a la resistencia de muchos compañeros de Fiambala y al triunfo de la política se recuperó el municipio y las obras que Quintar le negó a su pueblo, son una realidad (IES, Escuela de Tatón, Puente sobre el Río Abaucan, recambio de la cañería de agua potable, viviendas, asfalto) y todas las obras que vendrán en los próximos años por gestión de la actual intendente Dra. Roxana Paulón.

Yo, “Ese chango Juan de la Calle” como me llamaba, despido al tirano, al dictador que nada tenía de Político.

Juan Hernández