En medio de un país en crisis post De la Rua, con una provincia que descontaba a sus empleados el 13% porque los recursos financieros no alcanzaban -de modo que se tomaba más deuda en medio del pulular de bonos basura-, para un ministro de una provincia como Catamarca hubiera sido imposible hacer compras directas por 27 millones de Pesos sin que sepa el ministro de Hacienda y Finanzas y mucho menos el gobernador.

Jorge Greco y Oscar Castillo necesariamente tenían conocimiento que el titular de la cartera de Salud y Acción Social, Pablo Doro, y su segundo en el área de asistencia, Víctor Brandán gastaron algo así como 400.000.000 al día de hoy en compras mercadería.

Es decir que en ese entonces, con las compras de 27 millones en apenas 9 meses se podría haber tapado la plaza 25 de Mayo de mercadería de primera necesidad. Es que un kilo de azúcar al público en los supermercados costaba $0.99, la yerba por 500 grs $0.82, el harina 000 por 1Kg. $0.44, el aceite de 900cc Natura $2.34, el puré de tomate $0.53, entre otros, que estimamos que a gran cantidad ese precio bajaba ostensiblemente.

“La puerta para la corruptela se abrió con un decreto firmado por el ex gobernador Castillo que elevó en 2001 el monto máximo para las compras directas en la Subsecretaría de Acción Social a 350 mil pesos y exceptuó al organismo de cumplir con las disposiciones administrativas tendientes a obstaculizar operaciones de desdoblamiento de contrataciones para eludir los topes, que en ese momento eran de por sí elevados. La decisión política se justificó en que la crisis y la pobreza en expansión de la época demandaban atención urgente a los sectores más vulnerables. 

Para desembolsar millones a un mismo proveedor se aprovechaba el estatuto legal establecido: ninguna compra superaba los 350 mil pesos, pero se hacían varias consecutivas hasta totalizar sumas que superaban el millón de pesos. Gran parte de las compras asentadas en los instrumentos públicos jamás pudieron ser corroboradas. Tampoco fue posible determinar si los productos adquiridos llegaron en efecto a manos de los pobres, destinatarios teóricos de la metodología.

Se comprobó que la mayoría de las firmas beneficiarias se habían constituido poco antes de empezar a venderle al Estado, única actividad comercial que desarrollaban, con el capital mínimo exigido para comenzar a funcionar. Sus sedes eran meras fachadas, y vendían cualquier cosa: alimentos, materiales de construcción, medicamentos, bolsas, colchones, frazadas, chapas; hasta juegos de ingenio.

Las rápidas fortunas que se amasaron en la época resultaron públicas y notorias en una sociedad como la catamarqueña. Los nuevos ricos sobresalieron de inmediato por la radical reforma de sus costumbres y el aumento de sus niveles de consumo, cambio de status incompatible con cualquier actividad lícita. (Editorial Diario El Ancasti, Abril 2012 en el que analiza el expediente judicial)

¿Esos proveedores conocían a Castillo?. Indudablemente pareciera que sí. Al menos el más famoso, el que dicen viajaba en primera clase en Aerolíneas Argentinas y dejaba las cortinas medio abiertas para que los de clase turista vieran como tomaba el mejor champan es muy probable que se conocieron mucho. Ese proveedor tiene a su hijo trabajando en la oficina del Senador Nacional Oscar Castillo. ¿Habrá quedado algún vínculo de amistad más allá de los negocios de principios de siglo?

Personal del senador Castillo

Otro famoso proveedor recibió una condena de la Justicia Federal porque durante el “Negocio del Hambre” evadió el pago de impuestos a la AFIP por 500 mil pesos. ¿Cuánto habrá ganado para que tenga que pagar medio millón de pesos al fisco? Sin embargo, la Justicia provincial, ni la Fiscalía de Estado fueron tras esa huella para recuperar lo que le pertenece a todos los catamarqueños.

Sin dudas, el “Negocio del Hambre” es uno de los más emblemáticos casos de corrupción de Catamarca, y recién a casi tres lustros después la causa irá a juicio

Sin dudas, el “Negocio del Hambre” es uno de los más emblemáticos casos de corrupción de Catamarca, y recién a casi tres lustros la causa -iniciada en 2004 por legisladores opositores en ese entonces- irá a juicio; pero sólo alcanzará a Doro, Brandán (protegido una década por el FCyS que se negó sistemáticamente a quitarle los fueros que había obtenido como diputado) y dos funcionarios de menor rango. Nada dice la Justicia de los padres de la criatura.

Porque el “Negocio del Hambre” tiene un dueño excluyente, y a ese nadie lo toca, tiene fueros desde aquel 2003 y los tendrá hasta el 2021. A su lado, como asesor en la Casa de los Padres de la Patria, el otro artífice del sistema que en medio de la peor crisis del país permitió que se gastaran 400 millones de hoy en dudosas compras de mercadería.

Tal vez la Justicia, Doro o Brandán se animen a ir más arriba y se dilucide quiénes son los responsables últimos del “Negocios del Hambre.