Dos notas que Albert Einstein (1879-1955) le dio a un mensajero en Tokio, hace 95 años, en la que explicaba brevemente su teoría para tener una vida feliz, fue subastada ayer en Jerusalén junto a dos cartas que escribió años después.

Nacido en Alemania y famoso por su teoría de la relatividad, Einstein estaba de gira por Japón ofreciendo conferencias durante el año 1922, ya sabía que iba a ser galardonado con el premio Nobel de Física y su fama, más allá de los círculos científicos, iba en aumento.

Un mensajero japonés que fue al Imperial Hotel de Tokio para entregarle una misiva se negó a aceptar una propina, siguiendo las costumbres locales, o bien Einstein no tenía cambio para darle, indican medios internacionales.

Einstein no quiso que el mensajero se fuera con las manos vacías, así que le escribió dos notas a mano en alemán, según el vendedor, familiar del mensajero.

“Quizás si tienes suerte estas notas acaben siendo mucho más valiosas que una simple propina”, le dijo Einstein al mensajero, según el vendedor de las notas que salieron a subasta, un residente en Hamburgo (Alemania) que deseó permanecer en el anonimato.

Una nota, escrita en un folio con el membrete del Imperial Hotel Tokyo, afirma que “una vida sencilla y tranquila aporta más alegría que la búsqueda del éxito en un desasosiego constante”.

La otra, en una hoja de papel sin ninguna identificación, dice simplemente: “donde hay un deseo, hay un camino”.

Resulta imposible saber si las notas eran una reflexión de Einstein acerca de su propia fama, dijo Roni Grosz, el archivista a cargo de la mayor colección mundial sobre el científico, en la Universidad Hebrea de Jerusalén.

Aunque esos breves escritos, hasta el momento desconocidos por los investigadores, carecen de valor científico, podrían arrojar algo de luz sobre los pensamientos íntimos del físico, cuyo nombre se convirtió en sinónimo de genio, según Grosz.

“Lo que estamos haciendo aquí es pintar el retrato de Einstein -el hombre, el científico, su efecto en el mundo- a través de sus escritos”, afirmó Grosz.

“Esto es una piedra del mosaico”, añadió.

Las dos notas salieron a la venta en la casa de subastas Winner de Jerusalén, junto con otros artículos, incluyendo dos cartas que Einstein escribió años después.