La defensa apela a la figura de “emoción violenta”. Hugo Castaño asesinó a la joven Julieta Herrera el lunes, en su casa de Sumalao, Valle Viejo.

Castaño, quien es acusado por el delito de “homicidio calificado por el vínculo”, fue indagado esta mañana en la Fiscalía Nº 7, donde se presentó frente al fiscal Miguel Mauvecín y relató lo que recuerda del hecho.

Su abogado defensor, Orlando Barrientos, indicó que el acusado no recuerda mucho de lo que ocurrió y que la defensa cree que se trató de un caso de “emoción violenta”.

Según Barrientos, Castañó solo recuerda que “regresó del trabajo a su domicilio –cerca de las 2.30- y al llegar encontró a su mujer acostada en la cama, realizando movimientos extraños y nombrando a un hombre ajeno a la pareja. En ese momento él le pregunta si le gustaba, ella le dice que sí y ahí él se abalanza sobre ella. Dice que no recuerda bien que pasó y que reacciona porque ve a su hijo mayor que le pega en la pierna y el grita ‘ya está papá, ya está’. En ese momento nota que la mujer está muerta, intenta reanimarla pero no puede hacerlo por lo que prepara a los chicos, los lleva a casa de su madre y se entrega”.

Según entiende el abogado, de este relato se desprende que se trató de una “caso de emoción violenta, en el que la persona pierde noción y contacto con la realidad sin notar lo que está ocurriendo”.

Barrientos también destacó que se espera que se realicen las pericias psiquiátricas, “ya que mi cliente tuvo un golpe en la cabeza y hay que ver cuál es su condición real”.

Crimen premeditado

Roque Herrera, hermano de la víctima, aseguró que el crimen fue premeditado por Castaño. “Para nosotros era un hermano más, un hijo más para mi madre. Siempre se lo ayudó y nos hace esto”, contó y agregó: “El lo tenía planeado si hasta llevó a los hijos a casa de su madre y luego regresó para matar a mi hermana”.

La familia de Herrera maneja la hipótesis de que el acusado llevó a sus hijos a casa de su madre antes de realizar el crimen y que los chicos no estuvieron en casa al momento del hecho, lo que desmentiría por completo el relato de Castaño.

El hermano también dijo que “al momento del hecho nadie escuchó gritos ni nada extraño en el domicilio”.

 

Fuente: El Ancasti