La Presidenta del Partido Justicialista de Catamarca, Lucía Corpacci, encabezó la noche del viernes, los festejos por el Día del Militante, en un encuentro con momentos de gran emoción, donde la líder del peronismo catamarqueño dejó un sentido mensaje a dirigentes y compañeros.
La jefa de Estado tuvo un encuentro con el histórico dirigente Julio Santillán, a quien estrechó en un abrazo para confesar después que se emocionó muchísimo porque “sentí que abrazaba a mi padre”, el recordado Sebastián Corpacci.
Lucía recibió allí, de manos de un hijo de don Julio, un recorte de diario de la época en que Santillán y Sebastián estaban presos por su condición de peronistas.
Con ese impacto emocional, la Gobernadora les dijo a los jóvenes que “militar no es sólo caminar en campaña, militar es defender al compañero cuando está en las malas, es darse la tarea todos los días, trabajar y defender a los compañeros a los que diariamente castigan”, porque en definitiva “cuando castigan a uno de los nuestros, nos castigan a todos”.

“Militar es tener la valentía suficiente para poder pararse y, sin insultar a nadie, poder decir ‘esto no es así por esto, por esto y por esto’. Militar es defender ideas, no es ir a pelear con nadie, es poder sentarse a conversar con el otro en un mano a mano y poder decir ‘en esto, yo tengo otra visión’. Pero para poder defender eso hay que prepararse todos los días”, agregó.
Lucía pidió prepararse, porque “no podemos creer que la realidad es solamente la que vemos en algunos medios y la que dicen aquellos que hacen todo para hacerle daño al Gobierno”.
Dijo que si a alguno la tarea le parece pesada, debe recordar lo que hicieron hombres y mujeres en tiempos de persecución, desaparecidos y fusilamientos.
“Este no es mi gobierno, es el gobierno que construimos entre todos los que estamos en este espacio político”, y trabajan “un montón de compañeros, y cuando le pegan a uno, nos pegan a cada uno”.
Lucía pidió detener la calumnia y la difamación, y sostuvo que los peronistas “tenemos que defendernos y ayudarnos” porque “son tiempos difíciles”, y hay que saber que “si no nos defendemos nosotros, nadie más nos va a defender”.

Recordó los tiempos duros que vivió su padre encarcelado injustamente, como otros militantes peronistas, pero celebró que “el tiempo pone en su lugar las cosas, y yo puedo caminar por la calle con la frente muy en alto”.
Pese a todo, Lucía dijo que la política ofrece como contrapartida los sinsabores la posibilidad de llevar soluciones a la gente “se siente una satisfacción enorme”.
“Cuando uno quiere defender derechos, hay del otro lado alguien que ataca porque pierde privilegios”, recordó, y subrayó que la tarea del peronismo es esencialmente defender y sumar derechos.
Pidió por ello “reconstruir nuestra Patria chica, y después reconstruir nuestra Patria grande, porque no puede ser que sean odios los que nos dividan: nosotros desde el peronismo tenemos que abrir los brazos y salir a buscar a mucha gente, convencerla de lo que queremos y por qué lo queremos, y defender un proyecto nacional y popular que siempre, siempre, siempre va a ser mejor para los que menos tienen; que es para quienes nosotros trabajamos”.

Origen del festejo

La conmemoración del 17 de noviembre de 1972, alude a la fecha en el que el general Juan Domingo Perón volvía a la Argentina tras 18 años de exilio, luego del golpe de Estado conocido como “Revolución Libertadora” que tuvo lugar en septiembre de 1955. Era la primera vuelta, pero no la definitiva del líder justicialista, que se instalaría finalmente en el país desde el 20 de junio de 1973, cuando Héctor J. Cámpora ya había asumido la presidencia.
Su retorno marcaba el final de un ciclo político. Otro gobierno de facto, conocido como “Revolución Argentina” y que había comenzado en 1966, comenzaba a resquebrajarse por la situación económica junto con la cada vez más conflictiva situación política a la que intentó disciplinar sin éxito a base de represión. La vuelta de Perón era todo un símbolo.
Bajo una copiosa lluvia, el ex presidente pisaba suelo argentino acompañado por el secretario general de la CGT, José Ignacio Rucci, en una imagen que quedó inmortalizada. Días atrás, el presidente de facto Alejandro Lanusse había dicho que a Perón “no le daba el cuero” para retornar.
Un año después, Perón triunfaría acompañado por su esposa, “Isabelita”, en las elecciones de septiembre. Gobernaría hasta su muerte, ocurrida el 1 de julio de 1974. La “primavera peronista” duró poco: en marzo de 1976, los militares volvían a tomar el poder con el que es el último golpe de Estado que vivió la Argentina hasta este momento.