La chica de 14 años, ausente de su hogar desde el 27 de julio, habló desde un celular con característica de Bolivia

“Seguimos en la misma. Sigue sin aparecer”. De este modo, desesperado y con tono abatido, Francisco Subia manifestó ayer en comunicación telefónica con Diario UNO que su hija Yamila, de 14 años, sigue hasta el momento desaparecida.

Sin embargo, en la charla su progenitor comentó que las últimas novedades fueron que el martes la niña se habría comunicado con una prima que vive en Brasil usando un teléfono con característica numérica de Bolivia. Por eso sospechan que está viva, pero aún no saben dónde se encuentra.

‘Hola Maricita’, le dijo. También que estaba paseando pero cuando mi sobrina le preguntó dónde estaba le dijo que eso a ella no le importaba y le cortó”, relató este hombre acerca de la llamada de WhatsApp que la menor de edad habría realizado, y que les dio aunque sea un poco de esperanza, ya que ahora confían en que está viva, a pesar de que no aparece desde el 27 de julio.

Ese día salió de su casa con el DNI suyo y de su hermanito menor porque debía sacarle un turno para el médico en el centro de salud de La Consulta. “Ya lo había hecho antes y siempre volvía después a la casa”, dijo su familia, que hoy reside en Campo Los Andes, adonde se mudaron hace más de tres años para cuidar una finca y trabajarla.

Hace 15 días Yamila realizó el trámite, según informaron desde el centro de salud, pero no volvió a su casa y no informó dónde estaba. Sólo les mandó un mensaje 4 días después, saludándolos, cuando se realizó recién y efectivamente la denuncia en la comisaría de Tunuyán.

“Ese lunes recibí un ‘hola papi’ y me cansé de llamarla y de mandarle audios y de preguntarle dónde estaba”, comentó el hombre acerca del primer y único contacto directo que tuvo con ella. A pesar de que la mayoría de las veces el celular le dio apagado, los mensajes cada tanto se le iban entregando pero no estaban marcados con el “visto”.
Después lo único que supieron de ella fue la comunicación que mantuvo con su prima en Brasil, que la realizó desde un celular con característica numérica de Bolivia, lo que lleva a sospechar a su familia que puede estar en ese país vecino.

“No tengo herramientas para salir a buscarla. Por mis propios medios no tengo cómo hacerlo. Ya lo declaré en la Justicia pero la policía no volvió a informarme nada. Quiero dar con la Embajada para que me ayude”, dijo desesperado Subia, comentando de sus sospechas, aunque, por ser menor de edad, para salir del país debía haber contado con la autorización de ellos.

El progenitor de la niña también detalló que una semana antes de que desapareciera Yamila había llegado hasta la puerta de su casa con un chico, que quería hablar con él sobre una supuesta relación tipo noviazgo que mantendrían. “Le dije a él que me hiciera el favor de desaparecer. Es una menor de edad, tiene que seguir estudiando”, confesó Subia, y resaltó que es buena alumna y que no les había traído nunca problemas.

Esta familia llegó a Mendoza oriunda de Salta. Además de Yamila, Francisco y su mujer, Marcia, tienen tres hijos, de 14, 12 y 4 años. La niña desaparecida finalizó la primaria en Campo Los Andes y sus padres la cambiaron a la escuela Nº1-234 Técnica Integración, porque ella misma había pedido estar en una escuela mejor, según relataron. “Es que yo quiero ser alguien en la vida, me dijo”, reprodujo su papá.
Desde la institución, quienes para el lunes habían convocado a una marcha que finalmente se canceló, ayer realizaron un acto en el establecimiento para recordar que siguen buscándola y para pedirle a la comunidad que si cuentan con datos los aporten a la causa.
“Estamos preocupados. Era una alumna normal y que se desenvolvía con sus compañeros como es típico en esa edad”, comentó el regente de la institución en donde la menor cursa el segundo año.
En lo que respecta a la investigación, hay un fuerte hermetismo en torno a su búsqueda, aunque fuentes extraoficiales aseguraron que están muy cerca de dar con el paradero de la menor. Pero ningún funcionario policial ni judicial quiso dar más detalles.
El juez Oscar Balmes es el que lleva adelante la causa.