El domingo estaba todo dispuesto para que el macrismo festejará una de sus mejores noches. Había evidencias para que todo fuera papel picado.

Lo filtrado en plena veda electoral indicaba que se había dado otro paso más en la consolidación de este proyecto político que nació, hace tiempo ya, como una experiencia de corte vecinal y que ahora es la única fuerza en condiciones de presumir sobre una extendida presencia nacional.

Ahí estaban los números, que no son fríos números, demostrando que el castigo tan temido no había llegado y que en todo la zona centro del país se mejoraban los resultados del 2015.

Inclusive algunos de los viejos liderazgos de los tan despreciados 12 Ranchos habían cedido ante el avance de candidatos cortados al estilo Duran Barba.
En el otro extremo, los opositores que soñaron ( y soñaron por fuera de lo que decían las escasas encuestas serias)veían como los guarismos de Buenos Aires los herían con esos 7 puntos de distancia entre el candidato nominal Esteban Bulrich y una líder experimentada como CFK.

Pero, ya se ha dicho, pronto comenzó a llamar la atención el disciplinado modo en que los telegramas de cómputos cobraban vida o se aletargaban, según la parte del enorme distrito bonaerense al que correspondieran. Esto no ocurrió sólo en Buenos Aires, si no también en todo el país. Por ejemplo, aquí sabíamos muy temprano que la distancia de votos entre el FPV y Cambiemos era muy amplia. Sin embargo, durante más de 50 minutos, en las pantallas de las computadoras el que ganaba por más de 6 puntos era el Ingeniero Brizuela del Moral…de allí (quizás) su fallido “estamos en empate técnico”, que estuvo a la altura de la Noche Triste en que se perdió la gobernación y, sin embargo, se decía ganamos por cuatro puntos.

Pronto entendimos porqué, los primeros votos catamarqueños correspondieron a las mesas en que ganaba Cambiemos…¿Casualidades? cuando son demasiadas hablamos de causalidades, dirán los amigos de las teorías de la conspiración.
Quizás por eso, el apoderado del FPV curó sobre sano y en una conferencia de prensa discordante con el clima de euforia del peronismo catamarqueño alertaba sobre mesas de cero votos. Todavía más duro fue el tono de los dirigentes de la Unidad Ciudadana de Bs. As.que exigían mayor rapidez en el recuento de votos.

Ya a la madrugada y ante cada micrófono o cámara se escuchaba que “Es un escándalo internacional”. Ay, ánimos exagerados y sobredimensión sobre la preocupación que puede existir por nuestras formas democráticas en EEUU, en la civilizada Suecia o en las oficinas del FMI. Al fin y al cabo, bien lo sabemos, el ojo vigía y atento ante el respeto a las libertades civiles y el cumplimiento escrupuloso de las prescripciones electorales generalmente se ejerce sobre los levantizcos o retobados del mundo. Para los dóciles y aliados, santa paciencia.

De todos modos no bastó con la cobertura mediática. las redes sociales explotaron y, ante las generalizadas críticas, desde el macrismo hicieron de este problema una inesperada oportunidad para revivir la fantasía modernizadora del voto electrónico. Aquella que ya se intentó materializar durante el año pasado, con la excusa de abandonar un sistema electoral que se consideraba perimido…”votar con papeles es una antiguedad”, decían los mismos que habían ganado con papeles.

Mucho se ha dicho sobre las prevenciones que genera el voto electrónico, inclusive en los paises desarrollados como Alemania y Holanda que han afirmado “este sistema vulnera los principios de fiscalización y secreto del elector. Con lo cual, facilita las prácticas clientelares”. Ojo, no hablamos del Conurbano bonaerense, ni de Villa Eumelia. En el caso de Alemania, después de haberlo utilizado durante varios años, fue declarado inconstitucional en el 2009 porque “no puede ser auditado y comprendido por un ciudadano de a pie independientemente de su formación técnica”.

Generan sospechas sobre el modos en que cargó los datos del escrutinio la empresa multinacional INDRA (la misma que ha sido acusada de financiar ilegalmente al PP español y que cuenta los votos en España) y asustan la suma de declaraciones en las últimas semanas de importantes dirigentes de Cambiemos que proponen realizar elecciones cada cuatro años, alargar los términos de mandato, eliminar comicios legislativos, todo en la aparente intención de ahorrar el dinero de los argentinos cuando, bien ellos lo saben, la implementación a nivel nacional del voto electrónico implica: comprar máquinas, adquirir sofware, generar competencias en fiscales y presidentes de mesa…pingue negocio que se oculta detrás de un pretendido gesto cívico y samaritano.

Sepanló. No lo van a leer en muchos lados. Solo hace un par de meses la justicia federal sobreseyó llamativamente a un tal Andrés Ibarra en la causa que investigaba la compra de maquinas a Corea del Sur para utilizar el sistema de voto electrónico en las elecciones legislativas de este año. Todo eso se hacía cuando el proyecto de ley todavía se trataba en el Congreso de la nación…rapidito don Ibarra, que además (miren que manera de seguir con las casualidades) en su tiempo libre es Ministro de Modernización de la Nación.

Bien lo saben, el negocio se terminó cayendo o eso creíamos, aprovechando la volteada, el zorro se relame en las puertas del gallinero.