Frente a una de las entradas de la Feria del Libro, sobre la avenida Sarmiento, ya no circula ningún vehículo. Al doblar por Santa Fe, el ruido de los bombos y los redoblantes son parte de un escenario en el que sobresale el azul y se lee “Sinceramente”. Allí, una multitud aguarda la llegada de Cristina Kirchner, quien presentará su libro desde las 20.

El anticipo meteorológico se convirtió en una realidad: pasadas las 17:30, la llovizna intermitente se convirtió en una tormenta incesante y amenazante, que movió a algunos presentes y desafió a los más valientes que continúan soportando el mal clima.

Los únicos vehículos que ingresaron son aquellos que llevan a quienes tienen una de las 1.000 invitaciones para ingresar a la sala Borges y así ser parte de la presentación que encabezará la ex presidente.

La bandera celeste y blanca es la insignia en común. También hay pañuelos, pins, remeras, paraguas, pilotos, gorras y calcomanías que llevan la imagen de Cristina Kirchner. En algunas junto a Néstor, en otras sólo su nombre y en la gran mayoría una inscripción que se volvió grito: “Vamos a volver“.

Lo manifiestan diversas agrupaciones que comenzaron a llegar a las 16. Permanecerán en el ingreso vehicular hasta que arribe la senadora de Unidad Ciudadana. Luego, se colocarán frente a la pantalla, en donde se expondrá la palabra de Cristina Kirchner a través del streaming.

Por el ingreso desfilaron periodistas acreditados, funcionarios, artistas y militantes afines al kirchnerismo. Muchos de ellos, sin embargo, decidieron hacerlo por la tradicional entrada frente a Plaza Italia.

No creemos que venga la gente que los organizadores creyeron. Hablaron de 15 o 20 mil personas, pero con este clima es poco probable que se alcance ese número”, le manifestó a Infobae uno de los policías dispuestos en el operativo de seguridad.

“Nos vamos a quedar acá. Esperaremos que pare de llover un poco debajo del techito y luego iremos frente al escenario. Cristina tiene que volver a ser presidenta y hoy vinimos a expresarle nuestro apoyo”, sostuvo Graciela, una vecina de Mataderos que llegó cerca de las 18 junto a Martina, su hija.

Tres horas antes del horario previsto para la presentación de Sinceramente ya había diputados, artistas, militantes, periodistas dentro de la Feria del Libro. Dos horas antes, la sala Borges estaba a medio colmar. La primera fila fue reservada para actores, actrices y Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Detrás fueron ubicados los dirigentes y se reservaron cinco filas en el lateral derecho del escenario para periodistas: en los asientos cada cual encontró su nombre y apellido. Después de pasar por el salón Ocre y de presentar el DNI, los mil invitados, con su pulsera celeste en la muñeca y a la vista, debían caminar bajo la lluvia por un camino vallado.

A las 18 ya habían entrado Adolfo Pérez Esquivel, Agustín Rossi, Daniel Filmus, Cristina Álvarez Rodríguez, Teresa García, Ricardo Foster, José Luis Gioja, Carlos Tomada, Fernando Gray, Sergio Urribarri, Jorge Taiana, los intendentes Gustavo Menéndez y Walter Festa y Martín Sabbatella y su esposa Mónica Macha. En la fila sexta dos diputados ex massitas y hoy en Red por Argentina, Daniel Arroyo y Fernando Asencio.