Con el imputado detenido y marchas para pedir justicia, cómo avanza el caso que estremece al país.

El lunes pasado en la ciudad bonaerense de Rojas Úrsula Bahillo fue asesinada por su ex pareja, el policía de la Bonaerense Matías Martínez. Lo había denunciado 18 veces y había solicitado un botón antipánico que nunca llegó.

Con el imputado detenido y marchas pidiendo justicia, cómo avanza la causa por el femicidio que estremece al país.

Indagatoria

Entre hoy jueves y mañana viernes se indagará al detenido. El encargado de llevar el proceso a cabo será el fiscal de Junín a cargo del caso, Sergio Terrón, quien le imputa el delito de femicidio agravado por “alevosía” y “ensañamiento“, al considerar que se aprovechó del estado de indefensión de la víctima y que buscó deliberadamente aumentar su sufrimiento.

Martínez, quien tras ser detenido por el hecho presentaba lesiones y quedó alojado bajo custodia en el Hospital General de Agudos San José de Pergamino, fue dado de alta ayer y trasladado a la comisaría de Conesa.

Sin embargo, durante el transcurso de la tarde de ayer se filtró la información sobre su paradero y vecinos se dirigieron a la seccional, por lo que para prevenir eventuales incidentes la Justicia dispuso el traslado del acusado a un lugar por el momento desconocido.

Despedida

Los restos de Úrsula fueron despedidos ayer a la tarde por una multitud que acompañó el cortejo fúnebre desde la sala velatoria Casa Solari, de Rojas, al cementerio local.

Intervención

Por las 18 denuncias que no fueron escuchadas, el ministro de Seguridad bonaerense Sergio Berni y el jefe de la policía bonaerense, comisario general Daniel García, dispusieron la intervención tanto de la seccional local como de la Comisaría de la Mujer de Rojas, mientras Asuntos Internos trabaja en “auditorías preventivas” en ambas dependencias, y los posteriores incidentes.

De acuerdo a oficios policiales a los que accedió Télam, la justicia de Paz de Rojas ordenó recién el mismo día del crimen y vía correo electrónico al municipio que le otorgara el botón antipánico a Úrsula pero nadie abrió el e-mail durante esa jornada y el dispositivo no le fue entregado a tiempo.

Esa tarde se conoció, además, que el acusado tenía tres sumarios en curso en Asuntos Internos, uno de ellos por amenazar a una superior diciéndole: “Si me trasladan tiro una bomba”.