Con un sueldo promedio se pueden adquirir 167 kilos de carne vacuna, la segunda cifra más baja en 20 años, apenas por encima de los 162 kilos de 2010.

Con la falta de actividad producto del aislamiento social como medida de prevención del COVID-19, se frenaron muchas negociaciones paritarias y, en los primeros siete meses del año, el poder adquisitivo de los salarios alcanzó su menor nivel de los últimos 18 años respecto de la canasta básica de una familia tipo, cifra apenas por encima del registrado en 2002.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), informará este viernes el Índice de Salarios de junio pasado. Según los últimos datos, en mayo el empleo privado registrado tuvo su segunda baja seguida y los trabajadores no registrados perdieron más de 10 puntos de poder adquisitivo en el año.

Si bien muchas paritarias comenzaron a reactivarse en las últimas semanas, las negociaciones no logran superar los índices de inflación y, en muchos casos, se pautan por sumas fijas o por plazos cortos para evaluar los estados de situación de cada sector a medida que avanzan la vuelta a la actividad de los sectores productivos.

De acuerdo con un informe de Fundación Mediterránea, la pérdida de poder de compra de los salarios en los primeros meses del año es contundente. Por ejemplo, con un sueldo promedio se pueden adquirir 167 kilos de carne vacuna, el poder de compra más bajo en 20 años después del piso de 162 kilos de 2010. En abril y mayo, la relación tocó un piso, cuando sólo se pudieron comprar 147 kilos de carne con un salario, 23 kilos menos que los 170 del primer trimestre y 46 kilos por debajo de abril de 2018.

En tanto que, si se toma la comparación en términos de metros cuadrados a construir, un salario mensual equivale a 1,44 m2, el nivel más bajo de los último 13 años, lo que representa un deterioro continuo en los últimos cinco períodos. En mayo pasado un salario podía comprar apenas 1,36 metros cuadrados, 7% menos que en marzo y 14% menos que hace exactamente un año atrás.

Respecto de la adquisición de vehículos, el informe precisa que con un salario promedio se puede comprar el equivalente al 9,7% de uno de gama media-baja, sin patentar. Si bien la cifra es algo superior a la del año pasado, se encuentra muy lejos del 12,1% de un automóvil que podía comprarse en 2017, el máximo guarismo de los últimos 20 años.

“Las actualizaciones nominales de los primeros meses fueron producto de negociaciones pasadas, sin pautas de actualización acordadas durante 2020. A esta situación, se adicionan recortes de hasta un cuarto de la remuneración laboral durante el segundo trimestre del corriente año, salarios que ya venían golpeados por dos años de alta inflación (48% en 2018 y 54% en 2019)”, explica el estudio.

En el mismo sentido, señala que “las actividades más golpeadas por las políticas de confinamiento, caso de gastronómicos, comercios, la industria textil y la construcción, enfrentan severas dificultades para una recomposición salarial”.

Si bien la consultora estima que “en el futuro próximo, posiblemente el Gobierno nacional se interese en llevar adelante políticas que mejoren los ingresos y el consumo de las familias, para salir del pozo de la recesión y en vista a las elecciones del próximo año”, advierte que “no resultará fácil” en los próximos meses, “por una previsible suba en la tasa de inflación”.