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(Nueva York). El miedo es mal consejero. En esa idea sencilla podría resumirse lo que los analistas más optimistas de Wall Street ven cuando miran el cardiograma agitado del dólar en la Argentina y la escalada del riesgo país en las últimas 48 horas. Ni los inversores ni mucho menos el Gobierno deberían actuar guiados por el pánico, dicen, porque es muy probable que se equivoquen. El programa de control de precios es un ejemplo. “No sirve y envía una señal de desesperación”, afirmó un experto en reserva.

Esta idea se complementa con otra que también recomienda mantener la calma en medio de la tormenta: hay que tener paciencia. Es decir, la economía argentina está empezando a emitir señales positivas a pesar de la gran incertidumbre electoral y lo mejor en este momento es dejar que esa dinámica se consolide. El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, opinan esos mismos expertos y estrategas de fondos de inversión, está dando sus primeros resultados y se están generando las condiciones para que la competitividad que hoy ofrece una moneda subvaluada impacte tarde o temprano en la economía real.

Desde ese punto de vista, los sacudones del mercado reflejan una sobreactuación que puede ser infundada. “Los movimientos del mercado en los últimos días fueron extremos, a nuestros clientes les recomendamos mantener la calma”, señaló a Infobae Alejo Czerwonko, estratega del UBS para América Latina. No niega que la incertidumbre electoral pone nerviosos a los inversores y que la inflación se mantiene elevada. Pero relativiza la probabilidad de que el malhumor se traslade a las urnas.

“Todavía faltan seis meses para las elecciones, y si bien el escenario sigue abierto y binario, nosotros mantenemos nuestra previsión de continuidad”, indicó. El cálculo se apoya en varias razones, entre ellas que el contexto externo va a seguir apoyando al actual gobierno, que debería haber una mejora marginal en los indicadores de la macroeconomía, y que Cristina Kirchner “no parece haber logrado capitalizar de manera significativa la caída del apoyo popular a Macri”. Junio va a ser el mes clave, cuando se definan todas las candidaturas.

Parado también sobre un cauto optimismo, otro analista apuntó a un contexto global en el que las tasas bajas en los países desarrollados alimenta un gran apetito por inversiones de riesgo, como las que ofrece el país, y a la subvaluación del peso, con los efectos que eso está teniendo de manera todavía embrionaria en la economía. La balanza de pagos ya es superavitaria, hay más ingresos por turismo, más consumo de servicios y esto a su vez se traduce en más actividad y más trabajo. Hay 16 sectores, según los informes que leen con lupa los estrategas de Wall Street, que muestran una reactivación. El problema, de nuevo, es que necesitan tiempo. Y el tiempo va a ser para la Casa Rosada un recurso cada vez más escaso.

A falta de resultados más tangibles, lo que se impone es la incertidumbre, un elemento que según le dijo a Infobae Daniel Kerner, analista para América Latina del Eurasia Group, se alimenta a sí mismo. “Creo que los mercados están en lo correcto. El escenario electoral es muy incierto, y hay muchas cosas que pueden cambiar, pero si la incertidumbre electoral afecta a la economía y eso a su vez afecta a Macri, se da una profecía autocumplida”.

“Hoy nadie cree que el Gobierno pueda estabilizar la economía y en ese contexto Macri se ve débil electoralmente. Entonces aparece como probable lo que parecía imposible: Cristina Kirchner”, añadió el especialista.

Con un grado más de pesimismo, otro estratega de inversiones en uno de los bancos más importantes opinó en off the record que el mercado le está bajando el pulgar a una nueva candidatura de Macri. “Ven que no gana”, sintetizó.

Pero eso quizá no sea una mala noticia, explicó el experto. “Si Macri se baja ahora y le deja su lugar a otro, Cambiemos todavía tiene chances de ganar”. Es la posición de quienes en el mercado verían con buenos ojos que la gobernadora María Eugenia Vidal tome la posta o al menos lo intente. Consideran incluso que un triunfo de Roberto Lavagna podría ser garantía de cierta continuidad. El peor escenario para el mundo financiero es un regreso de Cristina Kirchner. En ese punto coinciden plenamente optimistas y pesimistas.