Una masiva explosión sacudió la capital de Líbano, Beirut, en la zona del puerto y dejó por lo menos 73 muertos y miles de heridos. La explosión se produce en uno de los peores momentos en la historia del Líbano, azotado por una profunda crisis económica, y tres días antes del veredicto en el juicio por el asesinato del exprimer ministro Rafik Hariri en 2005.

Según dijo un oficial de seguridad a la agencia AFP, la explosión puede haber sido producida por material explosivo viejo en el puerto. Fuentes citadas por la agencia estatal libanesa de noticias, NNA, señalaron que el incidente habría tenido lugar en un silo del puerto que acoge una fábrica de fuegos artificiales, si bien no hay versión oficial del suceso.

La explosión sacudió varias partes de la capital y el epeso humo se elevó desde el centro de la ciudad. A kilómetros de la escena de la explosión, se derribaron balcones, se derrumbaron techos y se rompieron las ventanas.

El ministro de Salud, Hassan Hamad, dijo que había por lo menos 73 muertos y más de 3700 heridos. Antes, Georges Kettaneh, funcionario de la Cruz Roja Libanesa, indicó que había cientos de personas afectadas, incluyendo heridos y muertos, pero no dio más detalles.

El presidente libanés, Michel Aoun, convocó a una reunión de emergencia del Consejo Supremo de Defensa del país, según la cuenta de Twitter de la presidencia. Por su parte, el primer ministro Hassan Diab decretó luto nacional el miércoles por “las víctimas de la explosión del puerto de Beirut”.

Una crisis nunca vista
Todos los días surgen nuevos indicios de una crisis como nunca se ha visto en el país. Hoy decenas de manifestantes intentaron tomar por asalto el Ministerio de Energía, furiosos por los prolongados apagones debido a racionamientos de electricidad.