Ante la suba de casos a nivel mundial, un reciente estudio realizado por la Universidad de Washington demostró que las inyecciones de Pfizer y Moderna tienen altas tasas de protección frente a la enfermedad grave.

El mundo sigue combatiendo al coronavirus a dos años de su aparición y las vacunas están en el centro de la escena frente a las nuevas variantes del SARS-CoV-2, como Delta y la reciente Ómicron.

En un nuevo estudio científico efectuado en una población de veteranos estadounidenses de edad avanzada con una elevada carga de comorbilidades, la eficacia de la vacuna de ARNm para prevenir la infección por COVID-19 fue sustancialmente inferior a la comunicada anteriormente, pero la eficacia contra la muerte resultó muy alta. “Estos resultados sugieren que los esfuerzos complementarios para mitigar la infección siguen siendo importantes para el control de la pandemia, incluso con la vacunación, resaltan los autores del estudio”, publicado en la revista ‘Annals of Internal Medicine’.

La eficacia en el mundo real de las vacunas de ARNm Moderna o Pfizer-BioNTech COVID-19 en poblaciones étnica y racialmente diversas de todo Estados Unidos no está bien caracterizada, especialmente en poblaciones más vulnerables, como las personas mayores con una elevada carga de comorbilidad.

Por ello, el sistema de atención sanitaria del Departamento de Asuntos de los Veteranos (VA) de los Estados Unidos, ofreció la oportunidad de evaluar las vacunas en esta población. Los investigadores del Veterans Affairs Puget Sound Health Care System y de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington diseñaron un estudio de observación para emular un ensayo de vacunación COVID-19 frente a un placebo.

De los más de 5 millones de personas que reciben atención en el sistema de atención médica de Asuntos de Veteranos, aquellos que recibieron al menos una dosis de la vacuna COVID-19 de Moderna o Pfizer-BioNTech desde el 11 de diciembre de 2020 hasta el 25 de marzo de 2021 fueron emparejados con controles no vacunados en una proporción de 1:1 según las características demográficas, clínicas y geográficas. Los investigadores descubrieron que la eficacia de la vacuna a los 7 o más días de la segunda dosis de la vacuna era del 69% para la infección por el SRAS-CoV-2 y del 86% para la muerte relacionada con el SRAS-CoV-2 durante el seguimiento que se extendió hasta el 30 de junio de 2021. La eficacia de la vacuna no disminuyó cuando el seguimiento se extendió del 31 de marzo al 30 de junio de 2021. Las vacunas de ARNm fueron muy eficaces para prevenir la muerte aunque no tanto para prevenir la infección.

La eficacia de la vacuna contra la infección por el SARS-CoV-2 disminuyó al aumentar la edad y la carga de comorbilidad. Según los investigadores, estos resultados sugieren que la protección contra la infección por COVID-19, incluso entre los individuos vacunados, requerirá una atención continua a las estrategias de mitigación adicionales.

La necesidad de una tercera dosis

El regulador farmacéutico de la Unión Europea dijo ayer que las personas con un sistema inmunitario gravemente debilitado deberían recibir una tercera dosis de las vacunas contra la COVID-19 de ARNm Pfizer-BioNTech y Moderna. Sin embargo, dejó al criterio de los distintos estados miembro la decisión de administrar dosis de refuerzo al resto de la población.

La tan esperada recomendación se conoce después de que varios estados miembro de la UE se adelantaran a la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) y emprendieran sus propias campañas de refuerzo, aunque los países han llegado a conclusiones muy diferentes sobre quiénes pueden recibir la dosis adicional.

La UE se sumó así a Estados Unidos, Reino Unido e Israel, países donde los organismos reguladores han aprobado el uso de los refuerzos de Pfizer, aunque no hay consenso entre los científicos sobre la amplitud de su uso. Israel es un caso atípico, ya que los recomienda para toda la población.

Los gobiernos están presionados para reactivar sus maltrechas economías, luchar contra la muy contagiosa variante Delta del coronavirus y evitar nuevas restricciones en invierno de cara a la también muy contagiosa Ómicron. La decisión de la EMA se conoce después de que el centro de enfermedades infecciosas de la UE advirtiera la semana pasada que la cobertura de las vacunas en la región seguía siendo demasiado baja y que existía el riesgo de que se produzca un aumento significativo de casos, hospitalizaciones y muertes en las próximas seis semanas.

La EMA señaló que las personas con un sistema inmunitario muy debilitado deberían recibir una tercera dosis de las vacunas de Pfizer-BioNTech y Moderna -ambas basadas en la tecnología del ARN mensajero o ARNm- al menos 28 días después de la segunda. El organismo también dijo que podría considerar la conveniencia de una inyección de refuerzo de la vacuna de Pfizer-BioNTech para los adultos con sistemas inmunitarios normales alrededor de seis meses después de la segunda dosis, pero añadió que la decisión dependerá de cada país.

“A nivel nacional, los organismos de salud pública pueden emitir recomendaciones oficiales sobre el uso de dosis de refuerzo, teniendo en cuenta los nuevos datos de eficacia y los limitados datos de seguridad”, dijo. La Organización Mundial de la Salud ha criticado a los países ricos por acumular vacunas contra el COVID-19 para sus campañas de refuerzo destinadas a grupos de población más amplios, mientras que las naciones más pobres tienen dificultades para distribuir incluso las primeras dosis.