Mientras se espera que las autoridades sanitarias locales informen los resultados de la investigación epidemiológica, un equipo de la Universidad Federal de Santa Catarina tendría los primeros datos este viernes.

La causa del brote epidémico de gastroenteritis en Florianópolis, que desde hace tres semanas crece entre habitantes y turistas, se podría conocer el viernes de esta semana si se confirma la sospecha de un equipo de la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC). Al momento, hay 2760 casos atendidos en las unidades sanitarias locales, de acuerdo con los datos oficiales actualizados.

Mientras se espera que las autoridades sanitarias municipales y estaduales den a conocer el resultado de los análisis de las muestras tomadas a pacientes, los investigadores de la UFSC están estudiando unas 150 muestras de 13 sitios en playas y ríos de la isla. Las cotejarán con unas 40 de pacientes para intentar determinar si la fuente está en aguas de uso recreativo.

“La cantidad de casos está en un pico y probablemente [el brote] tenga que ver con las aguas residuales lanzadas a cuerpos hídricos, en especial el mar que la gente usa para bañarse y para hacer actividades durante el veraneo”, explicó Gislaine Fongaro, coordinadora del Laboratorio de Virología Aplicada de la UFSC, en Florianópolis. Ahí se están investigando muestras ambientales y fecales del brote de diarrea aguda.

Se trata del mismo equipo que hace tres años descubrió a partir del análisis de aguas residuales de Florianópolis que el virus SARS-CoV-2 de Covid-19 estaba en Brasil desde noviembre de 2019, meses antes de que se confirmara el primer caso en ese país y la región.

En diálogo con el diario La Nación respecto a las hipótesis sobre las que avanza el grupo, Fongaro señaló la importancia de relevar, luego, el agua de consumo, los alimentos y hasta el hielo que se usa para las bebidas, como fuentes que podrían estar relacionadas con las virosis y las diarreas bacterianas.

“Nuestro equipo está inclinado a investigar virus porque somos un laboratorio especializado en virología aplicada y la intención es rastrearlos en aguas dulces, de playa y en muestras de pacientes para intentar verificar si lo que hallamos en las heces está también en el ambiente y, así, posibilitar el diagnóstico según el agente causal y la fuente”, agregó Fongaro. Una vez terminados los análisis, reportarán los resultados a las autoridades sanitarias que están interviniendo en la investigación del brote.

Los más de 2700 afectados, que son quienes consultaron principalmente en las unidades de pronta atención (UPA) del norte (Canasvieiras) y sur (Campeche) de la isla, incluyen todas las edades. Pero la mayoría, según se pudo saber, son adultos, turistas y residentes por igual, que frecuentan en estas semanas zonas de playas, sobre todo del norte de Florianópolis. El 64% de los que consultaron por diarrea, náuseas, vómitos y, en algunos casos, deshidratación lo hicieron en la UPA Norte.

“Lo que nos deja muy intrigados es el consumo de alimentos y el uso de espacios comunes, en especial los baños de uso público, en los que una persona infectada puede contaminar ese espacio durante el uso y se transmita de una persona a otra”, explicó la investigadora, que también es profesora adjunta del Departamento de Microbiología, Inmunología y Parasitología del Centro de Ciencias Biológicas de la UFSC.

Recomendaciones
El viernes pasado, a propósito de la cantidad de turistas argentinos que están viajando a Brasil, el Ministerio de Salud de la Nación difundió las siguientes recomendaciones preventivas para los viajeros:

  • No bañarse en playas señalizadas como no aptas y/o contaminadas, ya que los patógenos que causan enfermedades gastrointestinales, respiratorias, cutáneas, auditivas y oculares, entre otras, pueden transmitirse a través del agua para uso recreativo contaminada

  • Lavarse las manos con frecuencia con agua y jabón, especialmente antes y después de ir al baño, cambiar pañales, manipular y preparar alimentos, amamantar y/o tocar animales. Si no hay agua y jabón disponibles, usar un desinfectante.

  • Evitar el consumo de agua de la canilla o grifo ya que en algunos lugares puede no ser segura para beber, preparar alimentos y bebidas, hacer hielo, cocinar y cepillarse los dientes. No consumir bebidas con hielo sin conocer qué agua se utilizó.

  • Evitar beber directamente de latas o botellas, ya que la superficie puede estar contaminada. Limpiarlas y secarlas antes de beber o servir en un vaso.

  • No consumir alimentos crudos (incluidas las verduras), poco cocidos o vencidos, aun en buen estado, ni que tengan olor, color o sabor alterados o cuando el envase esté hinchado o aplastado.

  • Evitar el consumo de alimentos en puestos callejeros.

  • Consumir productos lácteos pasteurizados.

  • Guardar adecuadamente los alimentos en la heladera, sin mezclar los que están cocidos con los crudos.

  • Lavar las frutas, las verduras y las hortalizas con una solución de hipoclorito al 2,5% (diluir una cucharada de lavandina en un litro de agua durante 15 minutos y lavar con agua segura para eliminar los residuos).

  • Desinfectar superficies y utensilios utilizados para preparar comida.