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En este contexto, haber lanzado una serie de ataques suicidas en tres iglesias cristianas y tres hoteles de lujo en la ciudad de Colombo, a través de los cuales también hirieron a unas 500 personas, parece un giro espectacular para este grupo que podría estar vinculado al movimiento yihadista global.

El portavoz del gobierno de Sri Lanka, Rajitha Senaratne, fue el encargado de señalar este lunes que el NTJ estaba detrás de los ataques del domingo, que se ensañaron especialmente con la minoría cristiana en el país.

Las autoridades han arrestado a 24 personas hasta el momento, y simpatizantes del grupo terrorista Estado Islámico (ISIS, en inglés) han indicado en redes sociales que tres terroristas de esa facción habrían participado del ataque, sin que esto fuera confirmado ni por las autoridades ni por los yihadistas.

Al respecto, Senaratne también indicó que el NTJ habría estado apoyado pro grupos terroristas en el extranjero. “No vemos cómo una organización tan pequeña podría haber hecho todo esto sola”, señaló.

Esta opinión fue también compartida por servicios de inteligencia “en el extranjero”, reportó la presidencia de Sri Lanka en un comunicado.

De hecho, numerosos analistas han indicado que el ataque mostró señales de estar muy bien planeado y coordinado entre células locales y extranjeras, según los manuales de los grupos yihadistas salafistas, tales como Al Qaeda y el ISIS.

En el año 2000, por ejemplo, comandos de Al Qaeda trabajaron en conjunto con células locales del grupo Jemmah Islamiyah en Indonesia para lanzar un ataque en el que murieron 18 personas. En el 2005 algo similar ocurrió en el atentado contra el hotel Grand Hyatt en Jordania, donde murieron 60 personas.

(El momento en el que una bomba estalla mientras las fuerzas de seguridad intentaban desactivarla)

Además de estos antecedentes, el estadounidense Soufan Center, que monitorea diferentes amenazas globales, reportó en enero que tanto Al Qaeda como el ISIS estaban buscando expandir su presencia en el sur de Asia, citando como posibles blancos a Bangladesh, Myanmar, India y Sri Lanka.

Así, el vínculo con el NTJ, del que todavía se conoce poco, parecería natural.

Se cree que este grupo islamista radical fue creado en 2016 como separación de la organización Sri Lanka Thowheed Jamath (SLTJ), de similar orientación pero quizás menos violenta.

Desde sus inicios el NTJ ha sido acusado de “promover el odio, el miedo y la división”, según el International Center for the Study of Violent Extremism, y de adoctrinar a niños y buscar roces con la mayoría budista.

Su líder y secretario general, Abdul Razik, fue incluso arrestado en numerosas ocasiones por incitar malestar religioso en el país, aunque no estaba claro si seguía tras las rejas.

También en 2016, poco después de su creación, el líder del grupo radical budista y contrario BSS, Galagodaatte Gnanasara, advirtió que habría “un baño de sangre” si Razik no era arrestado.

Las autoridades parecieron hacerle caso, a pesar de que Gnanasara también ha pasado tiempo en prisión.

A comienzos de 2018 Sri Lanka vivió un período de tensión cuando los miembros de la mayoría budista provocaron serios disturbios en las calles, atacando musulmanes y mezquitas luego de que un hombre cingalés y budista fuera asesinado por cuatro jóvenes musulmanes tras  un accidente de tráfico.

La minoría musulmana respondió con ataques a templos budistas, y las fuerzas de seguridad se movilizaron para reprimir a ambos grupos y restaurar el orden. En total murieron dos personas y hubo 15 heridos en un período de dos semanas que culminó en marzo.

Tiempo después, el NTJ cobró aún más notoriedad por una serie de ataques con martillos a estatuas budistas en diciembre en el distrito de Kegalle, que se cree estuvieron relacionadas a los disturbios de meses anteriores.

En enero, las fuerzas de seguridad de Sri Lanka encontraron 100 kilos de explosivos y 100 detonadores en un parque de vida silvestre. No se acusó formalmente a ningún grupo, aunque sí se reportó que cuatro musulmanes radicales habían sido detenidos.

A esto se suma una advertencia recibida por la policía local el 11 de abril por la policía de parte de una “agencia de inteligencia extranjera” sobre los planes de NTJ de atacar la delegación diplomática de la India y una serie de iglesias cristianas.

Incluso algunas fuentes señalan que esta advertencia fue recibida por segunda vez la semana pasada, lo que ha generado fuertes críticas sobre las fuerzas de seguridad e incluso un pedido de renuncia del jefe policial, Pujuth Jayasundara, por parte del gobierno.

Aunque el NTJ ha manifestado usualmente su enemistad con los budistas, la elección de los cristianos como blanco podría relacionarse a un llamado global del yihadismo a atacar a los miembros de esta fe, como respuesta al ataque terrorista perpetrado por un supremacista blanco y cristiano contra mezquitas en Nueva Zelanda que dejó en marzo un saldo de 50 muertos.

Sri Lanka es un país profundamente religiosos con 21 millones de habitantes, de los cuales el 70% se considera budista, el 12,6% hindú, el 9,7% musulmán y el 7,4% cristiano, de acuerdo al último censo nacional.

Con información de AFP y Reuters