El equipo de Gallardo fue superior y tuvo todo a su favor, pero el corazón pincha prevaleció en la noche platense.

El mejor equipo del último lustro del fútbol argentino contra uno de los peores de los torneos pasados, con un acumulado de sólo dos triunfos en sus últimos 23 partidos (9 empates y 12 derrotas). La cita entre River y Estudiantes en La Plata no deparaba, al menos desde la previa, demasiadas sorpresas. Bueno, grosero error, ya que, el Pincha ganó un partido increíble, que lo tuvo en desventaja y con un jugador menos durante todo el segundo tiempo. Fue 2 a 1 agónico para los de Ricardo Zielinski en su presentación.

Como es costumbre, el equipo de Marcelo Gallardo hegemonizó la tenencia de la pelota desde temprano y se dispuso a ensanchar la cancha con la subida de sus laterales, Angileri y Casco (con la libertad que les otorga la línea de tres centrales en el fondo), para crear espacios que puedan explotar al máximo sus delanteros. Una vez logrado el desorden defensivo rival, Suárez, Alvarez y Borré harán gala de su movilidad para ganar la posición ya sea con habilitad o alguna pared, ir hasta el fondo y mandar el centro al medio/pase atrás a algún compañero que sólo tenga que empujar al gol. La táctica preferida de River, una “de PlayStation”, podría decirse, tan efectiva en la virtualidad (a pesar de su mala fama) como en la exitosa realidad de los de Núñez.

Claro que a protagonismo en ofensiva le corresponden riesgos en defensa. Para colmo, hace rato que los de abajo en River evidencian ciertas desatenciones en apariencia incorregibles, dada la constancia con la que aparecen. Y a pesar de que los equipos de Gallardo siempre se caracterizaron por tener a sus arqueros de figura, ya sea Barovero en el pasado o Armani hoy, a veces no les alcanzan las manos.

Pillo como pocos, el nuevo entrenador de Estudiantes, tomó nota y logró complicar a River con armas mucho más humildes que las de su rival. La zurda de Pasquini y la altura de Noguera (1,93 metro) y Tobio (1,90) para ganar en las pelotas paradas en ataque, y la velocidad de Lucas Rodríguez y Federico González para asustar de contraataque. Además, Zielinski es un viejo conocedor del Millonario: 6 triunfos, 4 empates y 7 caídas al mando de equipos de mucho menor fuste como Chacarita, Belgrano (Promoción 2011 y triunfo 2 a 1 en el Monumental en la vuelta de River a Primera en 2012) y Atlético Tucumán (eliminación en cuartos de la Copa de la Superliga 2019 y empate 1 a 1 en en la última fecha de la Superliga 2020 que se quedó Boca).

El mejor equipo del último lustro del fútbol argentino contra uno de los peores de los torneos pasados, con un acumulado de sólo dos triunfos en sus últimos 23 partidos (9 empates y 12 derrotas). La cita entre River y Estudiantes en La Plata no deparaba, al menos desde la previa, demasiadas sorpresas. Bueno, grosero error, ya que, el Pincha ganó un partido increíble, que lo tuvo en desventaja y con un jugador menos durante todo el segundo tiempo. Fue 2 a 1 agónico para los de Ricardo Zielinski en su presentación.

Como es costumbre, el equipo de Marcelo Gallardo hegemonizó la tenencia de la pelota desde temprano y se dispuso a ensanchar la cancha con la subida de sus laterales, Angileri y Casco (con la libertad que les otorga la línea de tres centrales en el fondo), para crear espacios que puedan explotar al máximo sus delanteros. Una vez logrado el desorden defensivo rival, Suárez, Alvarez y Borré harán gala de su movilidad para ganar la posición ya sea con habilitad o alguna pared, ir hasta el fondo y mandar el centro al medio/pase atrás a algún compañero que sólo tenga que empujar al gol. La táctica preferida de River, una “de PlayStation”, podría decirse, tan efectiva en la virtualidad (a pesar de su mala fama) como en la exitosa realidad de los de Núñez.

Claro que a protagonismo en ofensiva le corresponden riesgos en defensa. Para colmo, hace rato que los de abajo en River evidencian ciertas desatenciones en apariencia incorregibles, dada la constancia con la que aparecen. Y a pesar de que los equipos de Gallardo siempre se caracterizaron por tener a sus arqueros de figura, ya sea Barovero en el pasado o Armani hoy, a veces no les alcanzan las manos.

Pillo como pocos, el nuevo entrenador de Estudiantes, tomó nota y logró complicar a River con armas mucho más humildes que las de su rival. La zurda de Pasquini y la altura de Noguera (1,93 metro) y Tobio (1,90) para ganar en las pelotas paradas en ataque, y la velocidad de Lucas Rodríguez y Federico González para asustar de contraataque. Además, Zielinski es un viejo conocedor del Millonario: 6 triunfos, 4 empates y 7 caídas al mando de equipos de mucho menor fuste como Chacarita, Belgrano (Promoción 2011 y triunfo 2 a 1 en el Monumental en la vuelta de River a Primera en 2012) y Atlético Tucumán (eliminación en cuartos de la Copa de la Superliga 2019 y empate 1 a 1 en en la última fecha de la Superliga 2020 que se quedó Boca).

River atacó y Estudiantes aguantó durante casi todo el encuentro, tónica que se acentuó en la segunda parte ya que el Pincha se quedó con uno menos antes del entretiempo. Tobio y Borré fueron a disputar una pelota ambos con la pierna arriba, pero sólo una llegó a tocar a su rival. Fue la del de Estudiantes y el árbitro no dudó en expulsarlo. El colombiano, que la vendió muy bien, se revolcaba en el piso y a la vez pispeaba la decisión del juez.

A la salida de los vestuarios, Zielinski puso un defensor y sacó un delantero, y Gallardo, viceversa. El gol era una cuestión de minutos y, finalmente a los 62, Alvarez la filtró para Angileri y el lateral izquierdo mandó el mencionado centro al medio para que Suárez la empuje al 1 a 0 a los 62. Parecía todo cocinado para River, pero Estudiantes hizo magia de una pelota parada detrás de mitad de cancha.

“Cuadrado, cuadrado”, ordenó Zielinski desde el banco y partió el pase largo hacia el área. El lungo Leandro Díaz la bajó, González -que se había desmarcado- tocó con Mauro Díaz y el petiso ex River pintó a Ponzio y Pinola para definir al palo más lejano de Armani. Una jugada “hecha en” Zielinski, directo al CV del DT.

River, entre atónito por el empate y su falta de eficacia, siguió avanzando, pero para su propia desgracia. Es que a los 95, Noguera se elevó sobre todos y puso el 2 a 1 luego de un centro de tiro libre de Mauro Díaz. Heroica gesta del Estudiantes de Zielinski quien, una vez más, festeja ante el Millonario.