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Es probable que alguna vez en la vida se sientan celos de una persona con la que se tuvo una relación que se terminó, pero las razones de estos sentimientos pueden sorprenderte.
Muchas personas han experimentado la amarga sensación de sentir celos cuando ven que su ex pareja podría o es feliz con otra persona, lo cual despierta la imaginación y provoca que veamos, como si fuese una película, de todo lo que está disfrutando esa persona ¡y más si lo tenemos en las redes sociales!
Este sentimiento de celos que lleva a pensar que nuestro ex encontró una persona más simpática, linda, inteligente y buena que nosotros tiene un nombre y una razón concreta.”Esa sensación son los ‘celos retrospectivos’ o ‘síndrome de Rebeca’”, explican los expertos.
Lo que ocurre es que ‘Rebecca’ es una película de 1940 dirigida por Alfred Hitchcock que narra la historia de la segunda esposa de un viudo rico que alimenta celos insoportables hacia su primera esposa, los cuales resultan ser infundados, porque detrás del primer matrimonio en realidad se esconden traiciones, mentiras e infelicidad.
El síndrome Rebeca puede generar muchas complicaciones en la vida de una persona. “En la mayoría de los casos, los celos no tienen una base real y, aún así, generan una fuerte inseguridad en quienes los sufren y una incapacidad para gestionarlos por parte de quienes los padecen indirectamente. Las personas con ‘síndrome de Rebeca’ no dejan de imaginarse a su pareja viviendo historias pasadas y sufren pensando en todos los ex que a lo largo de los años han pasado por sus brazos. Las consecuencias pueden destruir la relación”, aseguraron desde MundoPsicólogos.
“Lo que desencadena los celos retrospectivos es, sobre todo, la inseguridad, el sentimiento de inferioridad desde diferentes puntos de vista, desde lo sexual a lo estético o intelectual, y una inquietante necesidad de posesividad. Este sentimiento de inadecuación lleva al sujeto que padece el ‘síndrome de Rebeca’ a sentirse continuamente en una posición de segundo nivel en comparación con los amores pasados, y a no poder vivir serenamente lo que uno tiene. Las consecuencias tienen repercusiones también en la pareja, que tarde o temprano comenzará a ser víctima de los pensamientos obsesivos del otro, algo que no es nada fácil de llevar”, revelan los expertos.
Este síndrome puede generar en la persona ansiedad y hasta depresión, además de provocar que pase por estados de ira y pérdida de lucidez. Por eso, lo primero para salir de esta obsesión es reconocer que hay un problema que está evitando que podamos vivir de manera plena.
Al detectar alguno de estos síntomas lo mejor es comenzar un tratamiento terapéutico de la mano de profesionales de la salud. Además, si quien lo está sufriendo es tu pareja, “la mejor actitud es no proporcionar información y detalles excesivos sobre tus historias pasadas, evita comparaciones y, sobre todo, no te sientas culpable por tener un pasado. Todos tenemos un pasado”.