Con un sueldo promedio se pueden adquirir 167 kilos de carne vacuna, la segunda cifra más baja en 20 años, apenas por encima de los 162 kilos de 2010.
Con la falta de actividad producto del aislamiento social como medida de prevención del COVID-19, se frenaron muchas negociaciones paritarias y, en los primeros siete meses del año, el poder adquisitivo de los salarios alcanzó su menor nivel de los últimos 18 años respecto de la canasta básica de una familia tipo, cifra apenas por encima del registrado en 2002.
Si bien muchas paritarias comenzaron a reactivarse en las últimas semanas, las negociaciones no logran superar los índices de inflación y, en muchos casos, se pautan por sumas fijas o por plazos cortos para evaluar los estados de situación de cada sector a medida que avanzan la vuelta a la actividad de los sectores productivos.
En tanto que, si se toma la comparación en términos de metros cuadrados a construir, un salario mensual equivale a 1,44 m2, el nivel más bajo de los último 13 años, lo que representa un deterioro continuo en los últimos cinco períodos. En mayo pasado un salario podía comprar apenas 1,36 metros cuadrados, 7% menos que en marzo y 14% menos que hace exactamente un año atrás.
“Las actualizaciones nominales de los primeros meses fueron producto de negociaciones pasadas, sin pautas de actualización acordadas durante 2020. A esta situación, se adicionan recortes de hasta un cuarto de la remuneración laboral durante el segundo trimestre del corriente año, salarios que ya venían golpeados por dos años de alta inflación (48% en 2018 y 54% en 2019)”, explica el estudio.
En el mismo sentido, señala que “las actividades más golpeadas por las políticas de confinamiento, caso de gastronómicos, comercios, la industria textil y la construcción, enfrentan severas dificultades para una recomposición salarial”.
Si bien la consultora estima que “en el futuro próximo, posiblemente el Gobierno nacional se interese en llevar adelante políticas que mejoren los ingresos y el consumo de las familias, para salir del pozo de la recesión y en vista a las elecciones del próximo año”, advierte que “no resultará fácil” en los próximos meses, “por una previsible suba en la tasa de inflación”.