El presidente de Laboratorios Richmond dio precisiones acerca del anuncio del Fondo Ruso de Inversión Directa sobre el inicio de la producción local de la vacuna. La fecha tentativa sería alrededor de junio.
Marcelo Figueiras, el presidente de Laboratorios Richmond, brindó algunas precisiones sobre el anuncio del Fondo Ruso de Inversión Directa acerca del inicio de la producción local de la vacuna Sputnik V.
Según explica el empresario, se trata de ir desarrollando un proceso de colaboración en el que el equipo de Laboratorios Richmond irá trabajando con la gente del Instituto Gamaleya, y no de obtener una aprobación instantánea.
“Iremos viendo cómo son los controles, todos los detalles químicos y tecnológicos –explica–; esto no es aprobar un examen y que mañana nos digan ‘sí’ o ‘no’. El Fondo está muy entusiasmado y el instituto, también. Es mucho mejor para Rusia exportar un compuesto activo que una vacuna terminada por todo lo que ya sabemos que está pasando en el mundo, que no se exportan vacunas. Y esto también es muy bueno para nosotros porque empezamos por la etapa final de formulado, filtrado y llenado, y vamos hacia atrás, hasta llegar al fermentado y a tener la línea celular propia. De esta vacuna y de muchas otras. En la planta nueva, vamos a producir casi 500 millones de dosis anuales. La Argentina va a ser un nodo importante para la fabricación de vacunas”.
Cómo se hace la vacuna
La Sputnik V es una vacuna que utiliza el código genético de la proteína Spike del virus, la que despierta la mayor inmunidad vía anticuerpos ‘neutralizantes’ en nuestro sistema inmune. Pero para introducirla en nuestras células, se necesita un “vehículo”. En la primera dosis se utiliza el adenovirus Ad26, que permite empaquetar el gen de Spike y logra ingresar en nuestras células, pero no puede reproducirse porque se le eliminan con ingeniería genética los genes necesarios para reproducirse y se los reemplaza con el de la proteína Spike. La segunda dosis es similar, pero para evitar una posible inmunidad contra el Ad26, se utiliza el Ad5.
Para elaborarla, se usan enormes biorreactores en los que células infectadas producen millones de copias de estos adenovirus modificados. Después se purifica y se fracciona.
Fuente / La Nación