El crimen del ministro Juan Carlos Rojas sumó en las últimas horas nuevas novedades. Si bien la segunda autopsia confirmó que la víctima fue asesinada, el hallazgo de resto de mancha de sangre, que intentaron ser «borradas» en la escena, hace presumir que fue una muerte muy violenta.
El o los autores del homicidio no solo habrían golpeado en la cabeza a Rojas con un objeto contundente, provocándole la muerte, sino que dicha acción fue de tal «violencia» que, en el suelo de la galería donde fue hallado el cuerpo por el hijo del ministro, había un charco de sangre y salpicaduras en la pared.
Esta escena fue cuidadosamente limpiada, por lo que, a simple vista, cuando la policía llegó a la casa del ministro, el domingo pasado el mediodía convocados por el hijo, no se observó sangre, ni resto de ningún otro fluido químico. Obviamente la escena fue «lavada», en procura de ocultar el violento asesinato.
Las tareas de investigación que les permitieron a los investigadores encajar una nueva pieza en el rompecabezas se desarrollaron durante la noche de este martes, como resultado de una de las líneas investigas sobre la que trabaja el fiscal Costilla.