La misma ingresó al nosocomio el día miércoles 25 de enero y se procedió a su internación. Cursando el tercer día en el internado, y según lo indicado por el protocolo para este tipo de casos, se mantuvo un control cada 3 horas. A las 21 horas se realiza un control obstétrico con signos vitales normales, tanto fetales y maternos, y en el siguiente control, a las 00.30 horas, no se constatan latidos cardiacos fetales, por lo que se realiza ecografía obstétrica confirmando muerte fetal. En ese momento, se informa a la paciente y familiar de dicho diagnóstico e interviene el equipo de Guardia de psicóloga y trabajadora social para realizar acompañamiento de la paciente y familiar.
Este embarazo, se consideró de alto riesgo, ya que presentó una Edad Gestacional (EG) de 27 semanas, considerándose prematuro extremo, asociado a la pérdida de líquido. Con este diagnóstico aumenta notablemente la morbilidad materna y fetal, siendo las complicaciones más frecuentes la Corioamnionitis, ocasionando de manera secundaria sepsis materna y/o fetal; y en menor frecuencia desprendimiento de placenta normo inserta. Este cuadro de extrema gravedad fue explicado a la paciente y familiar desde el ingreso a la institución, explicando en cada control su evolución. Es recomendable, según las guías, alcanzar una EG aproximada de 34 semanas, según la evolución clínica de la paciente lo permita para programar cirugía.
El equipo de Guardia de la Maternidad Provincial, consta de dos médicos especialistas en Tocoginecología a cargo, tres licenciadas en obstetricia, dos enfermeras en cada sector, una psicóloga y trabajadora social, que realizan acompañamiento de manera continua, y un equipo quirúrgico compuesto por instrumentadores quirúrgicos y anestesiólogo. De esta manera se cuenta con un equipo multidisciplinario para abarcar todas las necesidades de la paciente y su familia.