En una sesión marcada por la tensión y la ausencia del oficialismo, el Senado de la Nación Argentina convirtió en ley ayer el proyecto que otorga un aumento del 7,2% en las jubilaciones y eleva el bono para quienes cobran la mínima.
La iniciativa fue votada por 52 senadores a favor, con 5 abstenciones y ningún voto en contra. El dato político fue la retirada del bloque oficialista y de la mayoría del Pro, que abandonaron sus bancas en rechazo a la validez de la sesión.
Sesión autoconvocada y quórum de la oposición
Por parte del Pro, solo participaron Guadalupe Tagliaferri (CABA) y Beatriz Ávila (Tucumán).
Cruces y acusaciones de “golpe institucional”
La jornada legislativa estuvo cargada de cruces. El oficialismo, con Ezequiel Atauche (Jujuy) como jefe de bloque, denunció la sesión como “inválida” por supuestas violaciones al Reglamento y a la Constitución. “Para el oficialismo y para el Gobierno esta sesión es un invento y un atropello de una mayoría circunstancial”, sostuvo Atauche.
La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, se sumó a la crítica desde redes sociales y pidió a Villarruel que no “denigre” su cargo. “No sea cómplice del kirchnerismo destructor”, escribió en X.
Villarruel respondió con un extenso posteo donde le recordó a Bullrich su pasado en Montoneros y defendió su rol como presidenta del Senado.
Una votación a viva voz por “boicot” al sistema electrónico
Finalmente, la ley de aumento jubilatorio se sancionó junto con dictámenes para prorrogar la moratoria previsional y declarar la emergencia en discapacidad. Todos los dictámenes habían sido aprobados la semana pasada por comisión, en una jugada de la oposición que permitió habilitar el tratamiento con mayoría simple.
Primer revés fuerte para el Gobierno en el Senado
La sesión dejó en evidencia la fragilidad del Gobierno en la Cámara alta, que sufrió así su primera gran derrota parlamentaria desde que asumió. Con un bloque dividido, la oposición impuso su agenda y avanzó con una medida clave para millones de jubilados.
Ahora, el Ejecutivo deberá decidir si promulga la norma o la veta, en un contexto de tensión política creciente.