Un informe de la Universidad de Palermo reveló que el consumo de los hogares volvió a retroceder en mayo. La mayoría de los rubros registró bajas y los especialistas advierten sobre un escenario de estancamiento.
El consumo de los hogares sigue sin encontrar una recuperación sostenida. Aunque algunos sectores muestran mejoras puntuales, la mayoría de los indicadores -vinculados a las compras cotidianas, las salidas, la indumentaria y hasta el uso del crédito- continúan en baja y reflejan un escenario de estancamiento.
Los datos surgen del último Índice de Consumo Privado (ICP-UP), elaborado por la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo, que registró en mayo una caída de 0,3% respecto de abril y un retroceso de 2,2% frente al mismo mes de 2025.
De esta manera, el indicador acumuló seis meses consecutivos de bajas interanuales y una contracción de 1,8% en los primeros cinco meses de 2026.
Más allá de las cifras generales, el informe muestra que la desaceleración del consumo atraviesa a buena parte de los rubros que forman parte de la vida cotidiana de los argentinos. Desde la compra de alimentos hasta las salidas al cine o a comer afuera, la mayoría de los indicadores relevados cerró con números negativos.
“Los datos de mayo muestran que el consumo continúa atravesando una etapa de debilidad. Más allá de algunos sectores que mantienen cierto dinamismo, el comportamiento general sigue siendo de bajo crecimiento y sin señales claras de recuperación sostenida”, señaló Gabriel Foglia, decano de la Facultad de Negocios de la UP.
En ese sentido, reforzó: “Lo más relevante de los últimos meses es que el consumo dejó de mostrar una tendencia de recuperación y pasó a una fase de estancamiento. La mayoría de los indicadores todavía se ubica por debajo de los niveles del año pasado y las mejoras observadas son puntuales y concentradas en pocos sectores”.
Los rubros más afectados por la caída del consumo
Uno de los datos llamativos del trabajo de la UP es que el crédito, que había funcionado como una herramienta para sostener parte del gasto durante los últimos meses, comenzó a perder impulso. Según el informe, las compras con tarjeta registraron una caída real -es decir descontando la inflación- de 3,5% interanual en mayo, mientras los préstamos personales también mostraron una desaceleración respecto de meses anteriores.
A eso se suma la evolución de la recaudación del IVA, un indicador que suele utilizarse como termómetro del nivel de actividad y consumo. En mayo cayó 3% en términos reales frente al mismo mes de 2025 y acumuló una baja de 2,3% en lo que va del año.
La situación también quedó reflejada en el consumo masivo. El trabajo detalló que la carne vacuna, uno de los productos más representativos de la mesa de los argentinos, registró una caída de 13% interanual y ya suma diez meses consecutivos de retroceso. La carne aviar también mostró una baja, de 2,5%.
Las señales de estancamiento también alcanzaron a los gastos vinculados al ocio y al entretenimiento. De acuerdo con el reporte, los restaurantes tradicionales de la Ciudad de Buenos Aires registraron una caída de 2,9%, mientras la asistencia a los cines y el consumo en patios de comida de centros comerciales mostraron descensos cercanos al 20%.
La indumentaria fue otro de los rubros con fuerte impacto de la baja en el consumo: las ventas de ropa y calzado en los shoppings cayeron 16,3% interanual. En los supermercados, las compras de esos mismos productos retrocedieron 14,5%, mientras las jugueterías registraron una baja de 16,6%.
Entre los pocos sectores que lograron escapar de la tendencia negativa aparece el de ropa y accesorios deportivos, que mostró una mejora de 4% en la previa mundialista.
Respecto de los bienes durables, el relevamiento mostró que el patentamiento de motos creció 26% interanual y se consolidó como uno de los segmentos más dinámicos. Sin embargo, las ventas de automóviles cayeron 26,2% y acumularon su cuarta baja en lo que va del año.
La construcción de pequeña escala tampoco mostró señales alentadoras: el consumo de cemento en bolsa, utilizado habitualmente para reformas y arreglos en viviendas, cayó 8,3% en mayo y acumula una contracción de casi 9% en 2026.
