El Programa de Igualdad de Oportunidades (PIO), una de las políticas alimentarias que se implementan en las escuelas con el objetivo de garantizar que los alumnos puedan acceder a una alimentación adecuada durante su jornada escolar, llegará a la Escuela Nacional Clara J. Armstrong (Encja) desde la próxima acreditación.
“Las escuelas tienen que tener dadas las condiciones para formar el programa: una cocina espacio físico, una cocina artefacto, una heladera, recursos humanos, ollas, porque si no vamos a caer en algunos errores que es asignarle fondos para que a los chicos les terminen comprando pebetes y jugos o golosinas y eso está fuera de lo que son los alimentos del programa”, señaló Elsa Carrizo, directora del PIO en diálogo con radio Ancasti.
En este sentido, explicó que las personas encargadas de preparar los alimentos en los comedores son capacitadas a través de talleres que brinda el Ministerio de Desarrollo Social y que además necesitan estar habilitadas para manipular alimentos, por lo que trabajan en conjunto con otros organismos provinciales y municipales del interior.
“Venimos trabajando con la Dirección de Calidad Alimentaria con respecto a la emisión de los carnet sanitarios para el personal manipulador de alimentos. Se articula con el ministerio o bien con los municipios para que ellos puedan tener su carnet, porque estamos hablando de personas que elaboran alimentos para una población sensible como son los escolares”, explicó.
El PIO y la trayectoria escolar
La importancia de la alimentación durante la infancia está vinculada directamente con el crecimiento y el desarrollo, pero también con las condiciones en las que los chicos transitan su escolaridad.
Desde el PIO señalaron que, durante los monitoreos realizados en los establecimientos, los directivos suelen manifestar que algunos alumnos concurren a la escuela también por la posibilidad de acceder a una comida.
En ese sentido, Carrizo sostuvo que la prestación alimentaria puede contribuir a la permanencia de los estudiantes en las instituciones y acompañar sus trayectorias educativas.
Por eso, uno de los principales objetivos del programa es que los fondos destinados a los comedores escolares se traduzcan en comidas que cumplan con los valores calóricos y nutricionales necesarios para cada etapa.
La licenciada en Nutrición Fernanda Varela, que forma parte del programa, explicó que durante la niñez los requerimientos alimentarios adquieren especial importancia porque se trata de una etapa de crecimiento y desarrollo.
“Hay que hacer foco en algunos nutrientes que es importante que estén presentes en los ámbitos educativos”, señaló. Entre los nutrientes que el programa busca garantizar se encuentran el calcio, el hierro y la fibra, además del aporte calórico necesario.
Los fondos y el objetivo
Los fondos destinados a la alimentación escolar provienen de recursos nacionales y provinciales y que este año la Provincia realizó una fuerte inversión. Los montos se diferencian de acuerdo con las distintas zonas geográficas de Catamarca, como Puna, Prepuna, Interior y Valle Central.
Pero detrás de la asistencia alimentaria existe un objetivo que va más allá de garantizar una comida diaria. Desde el programa remarcan que la alimentación debe responder a determinados requerimientos nutricionales y contribuir al desarrollo y al aprendizaje de los estudiantes.
“No es llenarle la pancita a los chicos con cualquier tipo de alimento. El programa tiene metas nutricionales”, explicó Carrizo.
