Los responsabilizó por impulsar un “optimismo” indebido, que desencadenó una crisis de endeudamiento y que llevó a la Argentina a “resultados económicos adversos”.
El documento del FMI además agrega que “con tan altas esperanzas, los inversores estaban ansiosos por otorgar préstamos a Argentina, lo que permitía al país evitar el ajuste fiscal y, en cambio, satisfacer sus necesidades de financiamiento mediante la emisión de u$s 56.000 millones de deuda externa entre enero de 2016 y junio de 2018, alrededor del 9% del Producto Bruto Interno (PBI) de 2017”.
“Se hizo cada vez más difícil racionalizar estas condiciones benignas de endeudamiento basadas en los fundamentos económicos existentes, en contraposición a las expectativas sobre los futuros y pronto el sentimiento de optimismo se agrió”, agregó el informe del FMI.
El documento del FMI señaló que “los episodios durante los cuales un país se encuentra en condiciones de endeudarse a tasas que son bajas, dados sus fundamentos económicos, en realidad pueden convertirse en un regalo muy parecido al mitológico Caballo de Troya”.
Indicó también que “los gobiernos intentan influir en las agencias calificadoras de riesgo para obtener una mejor nota y, por lo tanto, reducir los costos de endeudamiento”.