La policía resguardó al chico de 13 años de edad, y demoró a un adolescente de 15, tras el robo de un celular en una estación de servicio de avenida Illía.
Cabe hacer mención, que luego se hizo presente la progenitora de los jovencitos, una mujer de 32 años de edad, e hizo entrega voluntaria del aparato de comunicación sustraído, que quedó en calidad de secuestro.
Finalmente, se dio intervención a la Fiscalía Penal Juvenil, desde donde se indicaron las directivas a cumplimentar.