El dirigente recuperó la libertad tras declarar ante la Fiscalía y aseguró que “está todo aclarado”. Sin embargo, la investigación por el episodio con Candela Arizaga continúa y la Justicia mantiene vigente la imputación mientras avanza con las medidas de prueba.
Facundo Moyano recuperó la libertad ayer luego de prestar declaración ante la Unidad de Flagrancia Norte, aunque continuará imputado en la causa iniciada tras el episodio ocurrido en su departamento del barrio porteño de Belgrano, que involucró a Candela Arizaga.
Al retirarse de la sede judicial, el exdiputado habló brevemente con la prensa y buscó llevar tranquilidad sobre su situación procesal. “Está todo aclarado”, afirmó antes de retirarse, sin realizar mayores declaraciones sobre la investigación.
La causa se originó durante la madrugada, cuando Arizaga, de 23 años, fue encontrada caminando semidesnuda y desorientada en la vía pública, lo que motivó la intervención de la Policía de la Ciudad y del SAME. A partir de ese episodio, la Fiscalía dispuso la detención de Moyano e inició una investigación por presuntos delitos de lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en contexto de violencia de género.

Con el avance de la pesquisa, los investigadores ordenaron un allanamiento en el domicilio del dirigente y dispusieron distintas medidas de prueba, entre ellas el análisis de cámaras de seguridad, la toma de testimonios y el secuestro de teléfonos celulares para reconstruir lo sucedido.
Durante la jornada, Candela Arizaga declaró ante la Justicia y, según trascendió, sostuvo que Moyano no la golpeó y vinculó lo ocurrido a una situación relacionada con el consumo de drogas. No obstante, la Fiscalía decidió mantener abierta la investigación hasta completar las medidas probatorias y esclarecer las circunstancias del hecho.
Aunque recuperó la libertad tras ser indagado, Moyano continuará imputado mientras la Justicia analiza la evidencia reunida y define los próximos pasos del expediente.
