Encabezada por el vicegobernador y presidente natural de la Cámara Alta, Rubén Dusso, la localidad de Piedra Blanca, fue escenario este jueves de la 5° Sesión Ordinaria del Senado provincial, realizada en el marco de las celebraciones por el bicentenario del natalicio del Beato Fray Mamerto Esquiú.
Durante la apertura de la sesión, el Vicegobernador remarcó el valor simbólico de sesionar en esta “entrañable localidad catamarqueña”, tierra natal del religioso, destacando que la vida y obra del Beato trascienden las fronteras de Catamarca y constituyen un legado espiritual y moral para todos los argentinos.
Dusso expresó además un especial saludo a los vecinos, autoridades y a toda la comunidad del departamento por el recibimiento brindado durante la jornada legislativa, al tiempo que destacó la importancia de acercar las instituciones al territorio, señalando que esta acción “representa una manera concreta de honrar los valores de servicio y compromiso con el pueblo que encarnó el Beato Fray Mamerto Esquiú”. Asimismo, sostuvo que la sesión “constituye un homenaje vivo a su memoria en el marco del bicentenario de su nacimiento y reafirma el compromiso del cuerpo legislativo de trabajar de cara a todos los catamarqueños en cada rincón de la provincia”.
Por su parte, el senador anfitrión Guillermo Ferreyra, destacó el orgullo que representa para el departamento recibir a la Cámara de Senadores en una fecha tan significativa, vinculada a los 200 años del nacimiento de Esquiú.
Asimismo, subrayó la importancia de mantener vivo su legado espiritual, humano y político, resaltando los valores de unidad, diálogo y compromiso con el pueblo que caracterizaron al fraile catamarqueño.
El Senador recordó además el largo camino recorrido por generaciones de catamarqueños que trabajaron y mantuvieron viva la esperanza de lograr la beatificación de Fray Mamerto Esquiú, hecho que finalmente pudo concretarse hace pocos años tras el reconocimiento de un milagro atribuido a su intercesión.
Ferreyra sostuvo además que, en tiempos marcados por las divisiones, el individualismo y la intolerancia, la figura de Fray Mamerto Esquiú invita a recuperar el valor de la palabra, el encuentro y el compromiso por el bien común. En ese sentido, afirmó que recordarlo no debe limitarse a un acto simbólico, sino transformarse en un compromiso cotidiano para construir una sociedad “más justa, más solidaria y más humana”.
Finalmente, expresó su deseo de que el ejemplo del beato continúe iluminando el accionar de quienes tienen responsabilidades públicas y acompañando a cada catamarqueño en la búsqueda de una mejor calidad de vida.
