La demanda residencial volvió a presionar sobre el sistema y los recortes alcanzan a empresas que pagan por suministro garantizado. Industriales reclaman previsibilidad mientras avanzan con planes de contingencia para evitar paradas de producción.
Las restricciones de gas natural volvieron a impactar sobre la actividad productiva en medio de las bajas temperaturas y, según relevamientos empresariales, ya no solo afectan a industrias y estaciones de servicio con contratos interrumpibles. En Córdoba, empresas con contratos firmes reportan reducciones de entre 25% y 50% en el suministro, mientras distintos sectores analizan alternativas para sostener la producción ante un escenario que podría extenderse durante todo el invierno.
Empresarios industriales consultados por TN explicaron que los problemas comenzaron con las primeras bajas temperaturas de mayo y que la falta de previsibilidad complica tanto la producción como la planificación de costos. También aclararon que los cortes en el abastecimiento se repiten cada invierno y vuelven a poner en primer plano las limitaciones de infraestructura para transportar el gas producido en Vaca Muerta hacia los principales centros de consumo.
“Las empresas que tienen demanda firme, que pagan más para que no les corten, también están teniendo algunos cortes; en algunos casos del 25% y en otros del 50%”, dijo a este medio Luis Macario, presidente de la Unión Industrial de Córdoba (UIC). Según explicó, situaciones similares ya se habían registrado semanas atrás y motivaron reclamos formales del sector.
La preocupación se planteó en una reunión entre la Unión Industrial Argentina (UIA) y la Cámara de Empresas Argentinas de Gas Licuado de Petróleo (CEGLA), donde se evaluaron opciones para reducir el impacto de eventuales restricciones. El encuentro se produjo mientras las distribuidoras mantienen limitaciones sobre consumos no prioritarios para garantizar el abastecimiento de hogares, hospitales y escuelas.
Cortes y falta de previsibilidad
La falta de anticipación aparece como una de las principales preocupaciones del sector industrial. Según explicó Macario, las empresas suelen recibir avisos con escaso margen para reorganizar procesos productivos o buscar combustibles alternativos.
Frente a ese escenario, algunas compañías recurren a GNL, otras utilizan fuel oil y algunas directamente detienen operaciones cuando los costos de reemplazo vuelven inviable la producción. “En algunos casos esas empresas prefieren parar para no trabajar a pérdida”, afirmó.
El impacto no es homogéneo. En actividades intensivas en consumo energético, la interrupción puede generar dificultades operativas inmediatas o pérdidas de materia prima. Macario puso como ejemplo al sector manicero, que atraviesa plena cosecha y necesita el gas para secar el grano y evitar su deterioro.
El caso de las estaciones de GNC
Las restricciones también alcanzaron a estaciones de servicio que operan con contratos interrumpibles. Juan Manuel Rumin, vicepresidente de la Cámara de Estaciones de Servicio, Garages y Afines de Rosario (CESGAR), explicó a TN que la medida responde a limitaciones en la capacidad de transporte del sistema.
“Se comunicó a todas las distribuidoras del país que debían restringir el consumo a lo que se llama capacidad en firme”, indicó.
Según precisó, las estaciones afectadas son aquellas que no contrataron transporte firme y operan bajo modalidad interrumpible. De todos modos, aclaró que no se trata de una situación generalizada. “Podríamos decir que alrededor del 90% tienen contrato en firme”, sostuvo.
La diferencia entre ambas modalidades resulta clave durante los picos de demanda. Mientras los contratos firmes garantizan abastecimiento dentro de determinados límites, los interrumpibles pueden ser suspendidos cuando el sistema necesita priorizar usuarios residenciales y servicios esenciales.
