Los catamarqueños asistimos por estos días a una muestra más que cuando una actividad lícita y noble, -como podría ser la minería-, prioriza las ganacias por sobre el hombre, las cosas pueden terminal mal, o muy mal.
Por suerte, los cuatro mineros varados en medio de un temporal de nieve en la zona cordillerana de Antofagasta de la Sierra fueron rescatados a salvo fruto de esfuerzo de baqueanos, bomberos voluntarios de Santa María, autoridades locales y provinciales, más allá de algunas operaciones de prensa para adjudicarse la hazaña -helicóptero incluído- que intentaron apenas pasó el “incidente”.
¿Falló el Protocolo de la empresa Río Tinto? ¿se desoyeron las alertas meteorológicas? ¿o una vez más se priorizo que no se detenga la producción? Seguramente, el sumario que debería realizar el Ministerio de Minería dilucidará esta cuestión. Al menos es lo que anunció el gobernador Raúl Jalil cuando se enteró de los pormenores del porqué los trabajadores estaban en medio de la Puna con más de 20 grados Bajo Cero.
El secretario General de la Asociación Obrera Minera Argentina, Gustavo Molina, advirtió claramente que desde la gigante compañía nacida en Londres y con capitales autralianos, actualmente de propiedad Corporación de Aluminio de China y el fondo norteamericano BlackRock, “se minimizó el temporal”.
Además, el dirigente sindical añadió en declaraciones a diario El Ancasti que “cuando hay un protocolo de invierno, claramente no está habilitada la transitabilidad de los equipos”, e indicó que las operaciones mineras tienen que ser reducidas al mínimo para priorizar la seguridad de los trabajadores y mantener la habitabilidad de los campamentos.
De todos modos, lo que las empresas comunmente llaman “incidente” (como la pérdida de material contaminante en la cordillera) dejó en claro que cada vez que algo así sucede, e despierta en el inconciente colectivo de los catamaqueños -a excepción de los que sacan importantes ganancias- el nefasto recuerdo de Alumbrera, especialmente de belichos y andalgaleses; la mala experiencia de los fiambalenses con los chinos; las promesas de desarrollo que nunca llegaron para el Oeste.
“Incidentes” en la nieve como el del año con la empresa china Zijin-Liex, como el de esta semana con Río Tinto, sin duda afecta a toda la actividad en su modelo extractivista y de explotación. Qué difícil les resultará obtener la “Licencia Social” que tanto añora y que tanto les cuesta, justamente, porque no parecen estar en sintonía con la gente ni dar muestras de empatía.
Por ejemplo, Vilma Carrizo, esposa de uno de los trabajadores denunció que desde la empresa Río Tinto “nunca fueron a buscarlos”, y cuestionó por decidir, pese a la advertencias, “seguir operando pese a las inclemencias climáticas”.
