El boxeo argentino está de luto por la muerte de Jorge “Locomotora” Castro, excampeón mundial que falleció a los 59 años tras descompensarse en un bingo de Morón, provincia de Buenos Aires.
Aunque nació en Caleta Olivia, Santa Cruz, Castro mantenía un fuerte vínculo con Fiambalá, Catamarca, de donde era oriundo su padre, Santos Adán “Cholo” Castro.
Durante parte de su infancia vivió en esta localidad, asistió a la Escuela N° 396 del barrio San Pedro y compartió momentos con compañeros que todavía lo recuerdan con cariño.
Su historia con Fiambalá estuvo marcada por sus raíces familiares y por una infancia difícil, antes de regresar al sur del país, donde comenzó a construir una carrera que lo llevaría a la cima del boxeo internacional.
El 12 de agosto de 1994 conquistó el título mundial de peso mediano de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB). Ese mismo año protagonizó una de las peleas más recordadas del pugilismo argentino al noquear al estadounidense John David Jackson, en un combate épico que quedó grabado en la historia del deporte.
A lo largo de su trayectoria profesional disputó 144 peleas, con 130 victorias, 11 derrotas y tres empates, incluyendo 90 triunfos por nocaut.
Su partida deja un profundo dolor en el deporte nacional, pero también una huella especial en Fiambalá, donde muchos vecinos lo recuerdan no solo como una leyenda del boxeo, sino como aquel niño que pasó parte de su infancia entre sus calles y aulas.
Nacido en la Patagonia y consagrado campeón mundial, Jorge “Locomotora” Castro también llevó consigo las raíces de una tierra catamarqueña que formó parte de su historia.
