El arzobispo de Tucumán, Carlos Alberto Sánchez, afirmó que “la grieta que hoy vive el país es parecida a la que vivió el futuro beato, famoso por su defensa de la Carta Magna”.
Fray Mamerto de la Ascensión Esquiú tenía apenas 26 años cuando pronunció su célebre sermón en el que remarcaba la importancia de la Constitución Argentina y llamaba a la unidad nacional.
Se acababa de sancionar la Carta Magna de 1853, en medio de fuertes discusiones y la sociedad había quedado dividida. Por eso sus palabras resonaron tanto ese 9 de julio de 1853 en la catedral de Catamarca que fueron editadas y distribuidas en todas las provincias.
“Era un tiempo de grieta como el que estamos viviendo ahora. Por eso el hecho de que fray Mamerto Esquiú sea beatificado es un signo muy fuerte para creyentes y no creyentes. Es un llamado a la unidad de los argentinos”, interpreta monseñor Carlos Alberto Sánchez, arzobispo de Tucumán.
“Fray Mamerto era un hombre que se indignaba y le dolía el corazón al ver la falta de unidad en la Patria por las guerras fratricidas, por el enfrentamiento permanente. Se preguntaba cómo es posible que los argentinos, siendo de esta tierra, no podamos dialogar y crecer juntos. Es lo mismo que ocurre ahora, con esta grieta que está haciendo añicos nuestra Patria. Me refiero a la enfermedad, a las muertes, a la falta de respeto a la dignidad y la vida de las personas, a la falta de dedicación a los más necesitados …”, reflexiona el sacerdote.

