Después de una jornada de amor, tristeza, homenaje y caos en el velatorio de Diego Armando Maradona, su cuerpo ya está en el cementerio privado Jardín de Bella Vista, donde fue despedido en una ceremonia íntima.
Durante el recorrido del cortejo, los fanáticos corrieron a la par del coche fúnebre, gritaban y lloraban. Aplaudieron a su paso por la autopista 25 de Mayo, otros estacionaban sus autos solo para bajarse y verlo pasar, acompañado de una enorme cantidad de policías que lo escoltaban.
Pero horas antes, pasadas las 15.30 debieron retirar el féretro por los disturbios en las calles y tuvieron que evacuar a la familia.
Tal fue el descontrol, que parte de los fanáticos ingresaron a la Rosada por Balcarce 24, que era la salida prevista del velatorio, y coparon el Patio de las Palmeras. Incluso, algunos usaron la fuente que está en el patio para refrescarse ante los efectos de los gases.
Pero el desborde no se ciñó sólo a la Plaza de Mayo y los alrededores la Casa de Gobierno, también hubo disturbios en la zona de 9 de Julio, donde los fanáticos le arrojaron piedras a la Policía, que reprimió la situación con balas de goma y camiones hidrantes.
Allí contaron que cuando la despedida finalizaba, varias personas que esperaban por ver al ídolo empezaron a saltar las rejas para ingresar: “Una vez que se controló de manera pacífica la situación, la familia transmitió su deseo y voluntad de dar por concluida la ceremonia”.