Los niños son más intuitivos de lo que creemos, por eso es importante explicarles cómo seguirán siendo los próximos meses y permitirles preguntar y dar su opinión al respecto.
Pese a la inquietud que nos ha acompañado durante ya un año por la pandemia del Covid-19, estamos en un período cargado de un cierto optimismo debido a la vacuna. “Es importante que durante este año, expliquemos a los niños -desde un lenguaje adaptado a ellos-, cómo van a ser estos meses, pues es importante que lo entiendan, puedan hacer preguntas y dar su opinión”, asegura Julia Moraleda García, neuropsicóloga. “Además, hay que darles una razón por la que ilusionarse” , añade.
De primera mano, los menores han sufrido las restricciones, sobre todo a nivel social y afectivo y “no todo va a ser sacrificio”, subraya Moraleda . “Es muy necesario enseñarles que hay que entender que cada uno de nosotros tiene una necesidad distinta y que posiblemente muchas personas mayores sigan con el temor al contagio”, sostiene esta experta en neuropsicología. Asimismo, añade que, aunque exista la vacuna, “deben respetarse las decisiones y miedos de cada uno”.
Según la experta, “los constantes cambios de normativas y de medidas, mientras evoluciona la curva de contagios de la segunda ola, causan una gran incertidumbre y desazón . Sin embargo, a los niños debemos tratar de no proyectarles nuestras preocupaciones”. “Como padres es conveniente validar las emociones de los menores”, continúa, “y no restar importancia a la tristeza, la rabia o impotencia de tener que sobrevivir unos meses más en el contexto actual”. Y ante esto: “Los padres podemos acompañarlos para que sean ellos quienes desarrollen herramientas y estrategias para su gestión”. La recomendación última de la psicóloga sanitaria es agradecer en familia alguno de los aprendizajes incorporados a lo largo de estos meses. “De todas las situaciones difíciles sacamos fortalezas y herramientas para el futuro, algo muy positivo para los niños” .
Los niños necesitan ilusión y esperanza
“En el entorno de los más pequeños, podría ocurrir que algunas de las actividades habituales se vean restringidas, reciban menos refuerzos ambientales y como consecuencia, su estado de ánimo se vea afectado, pudiendo sentirse más tristes de lo habitual y, en ocasiones, enfadados”, argumenta Carlos Antonio Rodríguez Méndez , también psicólogo. Según afirma: “Frente a los retos del entorno, los padres debemos convertirnos en el lugar seguro desde el que nuestros niños se atrevan a explorar y a desarrollar sus recursos personales. Nuestros hijos también sienten la necesidad de control. Cuando esto no es posible, como en la actual pandemia, sentimos miedo, ira o frustración”, declara el psicólogo.
Rodríguez cita uno de los libros sagrados del hinduismo, Mahabharata (Guita) , que explica que los tres enemigos de la felicidad son el miedo, la ira y la dependencia: “Nuestra misión como padres es enseñar a nuestros hijos a transitar por espacios donde puedan desarrollar el valor frente a la incertidumbre, la tolerancia frente a la frustración y el goce que genera avanzar en la independencia”.
Claves para calmar la angustia
El psicólogo explica dos claves sobre cómo los padres pueden ayudar a sus hijos en esta experimentación y gestión:
– Frente al miedo de lo incontrolable : podemos explicarles que hay muchas situaciones en la vida que no podemos controlar. Y en esas situaciones hay que aceptar lo que la vida, el mundo y los demás traen de forma imprevista.
Para Rodríguez , “si ayudamos a los niños con esta experiencia obligada de la crisis del coronavirus a gestionar sus miedos, inseguridades e ira, estaremos consiguiendo hijos valientes en la exploración, conocedores que tienen un lugar seguro en los brazos de sus padres. En definitiva, estarán avanzando hacia su independencia”.