La canasta básica aumentó un 27% el mes pasado. En 2023, la línea que mide el umbral de la pobreza se incrementó 225,1%, por encima de la inflación promedio.
La canasta básica total (CBT) aumentó en diciembre un 27%, completó un 2023 con una suba de 225,1% y así una familia de dos adultos y dos niños necesitó un ingreso mensual de $495.798 al cierre del año para no caer bajo la línea de pobreza, informó ayer el Indec.
Los dos indicadores son decisivos para medir el impacto de la crisis económica en los indicadores sociales. Eso sucede porque la canasta básica –que además de alimentos incluye otros ítems del gasto como indumentaria, salud, transporte o educación– determina la denominada “línea de pobreza”. Es decir, los hogares con ingresos menores a la CBT son los que pasan a ser considerados pobres. Un dato clave: este indicador no tiene en cuenta el costo del alquiler de vivienda.
De la misma manera, la canasta alimentaria –que tiene un alcance limitado a bienes de primera necesidad– es la que configura la “línea de la indigencia”: aquellas familias que no lleguen a cubrir los ingresos necesarios para adquirir la CBA son indigentes.