Se descuenta que el aumento será un porcentaje que se aplicará por igual a todos los beneficiarios, sin distinción de haberes, como se hizo en junio, a diferencia del de marzo que fue diferenciado según los rangos de haberes.
En cambio, la inflación del segundo trimestre– abril, mayo y junio- fue del 5,3%, pero se descuenta que durante el tercer trimestre sería muy superior, del orden del 9%. Por eso se estima que el aumento podría ubicarse entre esos dos porcentajes.
Con los aumentos de marzo y junio, los casi 6 millones de jubilados y pensionados nacionales, incluyendo a los del haber mínimo, están cobrando menos que lo que les hubiera correspondido con los incrementos según la fórmula suspendida. En marzo el aumento fue un 2,3% más una suma fija de $ 1.500 –achatando los haberes– cuando el incremento según la fórmula suspendida daba el 11,56%. En junio la suba fue del 6,12% similar para todos los beneficiarios contra un 10,9% de la fórmula suspendida.