El joven empresario de la carne, además de la pasión por los números y la claridad conceptual que lo llevó a ser el “economista” preferido de los medios de comunicación para recibir sus agudos análisis, también amaba el rock y despuntaba el vicio con sus “Santos Herejes”. Aparte, de haberle dedicado, entre otras cosas, al ciclismo, pasión que compartía con su hijo y que los llevó a competir juntos el domingo pasado en La Puerta, Ambato.