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Boca aguarda que el TAS (Tribunal Arbitral Deportivo) le otorgue la Copa “Libertadores” de 2018 que River le ganó legítimamente en el campo de juego del Bernabéu.

Newell’s Old Boys espera que el TAS le devuelva los tres puntos que le descontó el Tribunal de Disciplina de la AFA por irregularidades en el balance presentado.

El Tribunal Arbitral du Sport o TAS fue creado por el presidente del Comité Olímpico Internacional, Don Juan Antonio Samaranch para los Juegos Olímpicos de 1984 (Los Ángeles) con la intención de detectar y sancionar los casos de doping en deportistas de actividad individual: atletas, ciclistas, remeros, levantadores de pesas, nadadores, etc. Funciona en Lausana (Suiza) y tiene sedes en Nueva York (USA) y Sydney (Australia). Pero cuando la FIFA para no colisionar con el COI lo reconoció como una especie de “Corte Suprema del Deporte” (avanzados los 2000′) se convirtió en el reino de los abogados. Tiene 309 árbitros (abogados) de los cuales 90 son especialistas en casos de conflictividad futbolística. Boca y Newell’s han llevado sus casos allí, donde plantear una cuestión tiene un costo base de 100.000 dólares entre honorarios y gastos y desde ese fijo hasta millones de dolares según los intereses en juego. Una verdadera industria del juicio.

Mientras tanto aquí, San Lorenzo celebra anticipadamente la “devolución” inminente de los seis puntos descontados vertiginosamente por un Tribunal de Disciplina ilegítimamente constituido, el de la Superliga.

Huracán por su parte prepara su apelación ante el TAS por una causa similar: deuda económica con su plantel tras haber sido “beneficiado” en los plazos ya que el Tribunal de la SAF esperó la finalización de su participación en la Copa Sudamericana para aplicar la pena. Este insólito hecho resulta tan ridículo como expulsar a un jugador en un partido semifinal de cualquier competencia y permitirle que comience a cumplir la suspensión después de jugar la excitante final. Inexplicable.

Estos pésimos ejemplos –sólo por mencionar algunos, los más recientes- vienen desde las instituciones superiores: FIFA y Conmebol. Veamos dos casos, entre muchos:

– El 12 de noviembre de 2016, Sudáfrica le ganó a Senegal un partido por Eliminatorias por 2-1. La Federación de Senegal protestó el encuentro en el escritorio de la FIFA por fallas arbitrales y la FIFA ordenó que se jugara nuevamente. Este hecho jamás había sido considerado por la FIFA. Siquiera tras aquel escandaloso Irlanda-Francia (18/11/2009) juego en el cual Thierry Henry le dio el pase con la mano a Gallas para que marcara el gol de la clasificación para Francia. Irlanda protestó el match con pruebas irrefutables a la vista de cualquier espectador, pero la FIFA sostuvo su doctrina de entonces: “Una vez finalizado el partido, el resultado es inmodificable”. Fue así que Francia fue al Mundial de Sudáfrica 2010 y a Irlanda lo compensaron económicamente con 5.000.000 de euros para que no recurriera al TAS. En cambio esta FIFA presidida por Gianni Infantino aplicó un criterio diferente: el encuentro se jugó nuevamente un año después, (6 de septiembre de 2017) Senegal venció a Sudáfrica 2-0, el árbitro del primer partido – Joseph Lampley de Ghana) – fue suspendido de por vida y los perjudicados de la maniobra de escritorio resultaron Burkina Faso y Cabo Verde. Vale la pena señalar que la Secretaria General de la FIFA es la señora Fatma Samoura nacida en Senegal y cuya selección nacional fue favorecida por el escritorio.

Otros caso testigo fue cuando el Cruzeiro (Brasil) le pidió a la Conmebol que Dedé no fuera suspendido por el artero codazo que le fracturó la mandíbula a Esteban Andrada (Boca) en el partido de ida por la “Libertadores” del año pasado y el Comité de Disciplina lo perdonó permitiéndole que jugase la revancha, encuentro en el cual también fue expulsado por juego brusco. Una irregularidad sin precedentes avalada por el escritorio.

Es que aquella “Libertadores” tuvo tantas irregularidades que la Conmebol ante la presión de las múltiples protestas de los diferentes clubes resolvió en el escritorio sus propias fallas administrativas. Hubieron jugadores habilitados para jugar como Carlos Sánchez (Santos) a quien se lo impidieron (ida contra River) y otros suspendidos por siete fechas como Bruno Zuculini (River) a quien se lo permitieron. En tan irregular contexto se llegó al colmo mencionado: un expulsado (Dedé) no fue sancionado y jugó la revancha frente a Boca.

El escritorio trató de zanjar tantas irregularidades de un registro sin precisión que ameritaba entonces suspender la Copa. No obstante, en el último episodio de tanto esperpento, la Conmebol obligó a que River y Boca jugaran la final en Madrid tras un reprochable incidente de violencia urbana de la que resultaron victimas algunos jugadores de Boca y el vehículo que los transportaba.

La AFA resultó cómplice de tanto dislate pues no sólo lo permitió sino que peor aún votó a favor del traslado del encuentro a un lugar lejano y ajeno; más proclive a la conveniencia del negocio de alguien que a la defensa del valor a cautelar: la igualdad deportiva.

Para la Conmebol con la anuencia de la FIFA y bajo el imperio del escritorio con clara injerencia estatal, la ciudad de Buenos Aires y la Argentina en su totalidad no daban garantías para que se jugara el River-Boca de la final. Sin embargo esa misma Conmebol obligó a que Argentinos Juniors viajara a Venezuela para medirse contra Estudiantes de Mérida por la Copa Sudamericana. Lamentablemente el día indicado, 2 de mayo de 2019, Venezuela ofrecía un estado de conmoción interna, con manifestaciones multitudinarias, dos presidentes, intervención política internacional, enfrentamientos en las calles, al menos cinco muertos y más de cien heridos. La Conmebol no trasladó el partido frente a tanta angustia y violencia. Antes bien, pospuso el encuentro una semana y obligó a que la delegación de Argentinos Juniors regresara a Buenos Aires para volver a Venezuela a disputar su encuentro pendiente contra Estudiantes de Mérida frente a quien terminó perdiendo 1-0.

El escritorio cambia los criterios. River no pudo jugar contra Boca en su estadio por una repudiable pedrea a un bus; pero Argentinos fue obligado a hacer dos viajes a Venezuela en medio de balaceras y enfrentamientos civiles y militares. ¿Cuál es el criterio de la Conmebol?

Puesto que la FIFA tiene conocimiento institucional de todo esto y respalda a su Confederación regional que en éste caso es la Conmebol ha llegado la hora de reclamar por los valores del deportivismo sobre unas instituciones con funcionarios rentados que terminarán sepultando el espíritu del fútbol.

La AFA está incluida en éste confuso contexto donde la injerencia gubernamental, el poder político y la opulencia económica han comenzado a gravitar de manera directa sobre las instituciones.

Una prueba de ello es la formación de un Tribunal de Disciplina de la Superliga. Los miembros de tal cuerpo resultan profesionales de irreprochable trayectoria pero sus fallos debieran resultar nulos pues el tribunal que integran es abstracto. Es así como Mario Laporta (abogado penalista, docente de la Universidad Austral), Angel Gabriel Nardiello (Presidente de Cámara Nacional de Apelaciones N° 22 de la Capital Federal), Daniel Artana (prestigioso economista, miembro de FIEL), Gustavo Albano Abreu (abogado, docente de la Universidad Austral), Hernan Etiennot (Contador Público) y el miembro suplente Carlos Rotman (ex presidente de la Cámara Nacional de Apelaciones) se han expedido sancionatoriamente contra San Lorenzo y Huracán –no se informó el por qué se ha comenzado por estas instituciones- en sendos fallos que dictaminan el descuento de seis puntos de manera ilegítima.

Estas personas llegaron a integrar el tribunal por recomendación de Daniel Angelici toda vez que por lo menos dos de ellos están claramente identificados con Boca Juniors: su presidente Laporta (en un caso eventual su voto vale doble) y su vice Nardiello (hijo del entrañable Ángel “Motoneta” Nardiello, un adorable wing goleador de finales de los 50′ y comienzo de los 60′. La influencia de Boca es innegable, categórica y determinante.

La FIFA recomienda enfáticamente a través de su doctrina, sus foros, sus congresos y otras manifestaciones públicas que los tribunales deportivos no sean integrados por dignatarios de la justicia pues tales circunstancias podrían generar conflictos de intereses e injerencia estatal. Cualquier miembro de un tribunal identificado con un club buscará la manera de no sancionar a su club. Así lo entendió también la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires que en una acordada del año pasado prohibió a sus jueces y fiscales ser miembros de tribunales de disciplina de instituciones deportivas en salvaguarda de la imagen pública que deben guardar los magistrados. Un ejemplo sería el de la jueza Servini quien no hubiese podido llevar a cabo la causa “Fútbol para Todos” si hubiese sido a la vez miembro del Tribunal de Disciplina de la AFA. Y otros ejemplos sobrevendrán con la ley de “antibarras”, quienes en muchos casos estuvieron o están vinculados a ex dirigentes o dirigentes de clubes con mandato vigente.

Este Tribunal de Disciplina de la Superliga sobre la base de un informe de la prestigiosa consultora EY (Ernst and Young) auditó el estado de situación económica de todos los clubes de la primera división que juegan el torneo de la Superliga. Es así como San Lorenzo primero y Huracán después aparecen con deudas salariales. Y es por ello que proceden a una sanción con descuento de seis puntos a cada club mas la inhibición para nuevas incorporaciones hasta la cancelación fehaciente de sus deudas ya sea con sus jugadores y/o con su cuerpo técnico.

El Tribunal es consecuencia de un convenio marco que firmaron la Superliga con la AFA y con cada uno de los clubes. La integración y funciones de éste nuevo cuerpo están en la letra chica. Tiene un sesgo cruel y estratégico cual es el de manejar un tribunal paralelo con poder sancionatorio. Pero resulta inválido pues el fútbol tiene un tribunal natural que es el de Disciplina de la AFA. Tal vez el enorme prestigio de estos miembros pudiere generar en ellos mismos dudas sobre lo actuado ya que el tamaño de sus identidades está relacionado con la responsabilidad de sus actos. Hoy, todos ellos o algunos de ellos, ¿estarán tranquilos con integrar un Tribunal paralelo, irreconocido internacionalmente y con una clara vulnerabilidad jurídica?

Fue un nuevo error de la AFA firmar y permitir que sus clubes afiliados adhieran a este acuerdo marco con la Superliga. Antes que nada el convenio de adhesión debió ir al departamento de Legales de la AFA para ser evaluado y consensuado. Ningún abogado de los que históricamente tuvo la AFA –siempre prestigiosos, expertos, respetados y académicos de consulta – hubiesen permitido que los clubes afiliados firmasen semejante disparate. Lamentablemente y mal asesorado una vez más, Tapia lo suscribió y tras su firma fue la de los presidentes de los clubes quienes cometieron el error de no hacerlos visar por sus asesores letrados. No resulta arriesgado suponer el clima de preocupación que vivirá la AFA en estas horas en las que atraviesa la más profunda crisis arbitral con ascensos facilitados y el fútbol del Interior en pie de guerra…

¿Y si con un descuento de tres puntos San Lorenzo hubiese descendido? ¿qué club se hubiese salvado? Luego, ¿si le devolvieren esos puntos?, ¿el salvado en primera instancia descendería tras la apelación? ¿cómo hubiese funcionado esa dislocada cuestión? Más aún, si un club desciende por deudas, el que asciende ¿puede o podría tener deudas y jugar en igualdad competitiva? Ninguna de las hipótesis encuadra en la causa “Fair Play”, pues ésta detecta y sanciona el lavado de dinero por venta de armas, tráfico de drogas, terrorismo, secuestro de personas o dolo por triangulación en los pases. Y no es éste ni por asomo el caso de los clubes argentinos. El Real Madrid, la institución más poderosa del mundo renueva de mil a mil quinientos millones de euros su déficit fiscal anual; pero sus activos son superiores a su deuda y por tanto no amerita sanción alguna de ningún tribunal.

Ahora el futuro de la normativa y la aceptación de este ilegitimo tribunal está en manos de Matías Lammens, presidente de San Lorenzo. Si San Lorenzo acepta la misericordiosa devolución de los puntos más la rehabilitación para incorporar jugadores, habrá de perjudicar a todos los demás clubes de primera, que con excepción de Boca, están en la misma situación de morosidad en concordancia con un dólar que aumentó un 150 por ciento desde septiembre del año pasado.

Si en cambio San Lorenzo recurriere al Tribunal de Disciplina de la AFA no aceptando ningún fallo de éste cuerpo de la Superliga por más leve que fuere, la causa transitará por su lógica procesal y salvará al resto de las instituciones; al cabo, rehenes de un poder omnímodo con fuerte injerencia gubernamental donde se advierte que el objetivo final es –más temprano que tarde- contar con el reconocimiento de éste tribunal para sancionar a River. O sea, ostentar el poder de escritorio.

Boca espera la audiencia oral – ya hizo la escrita- para que un presidente y tres árbitros del TAS le quiten la Copa “Libertadores” que River le ganó en el campo de juego y se la otorgue a Boca Juniors.

Si esto ocurriera, el deporte quedara herido de muerte y las lágrimas del fútbol inundaran los campos de juego de todo el Universo.