La moneda turca se cotizaba a 6,16 unidades por dólar, y acumula pérdidas por un 11,27% en lo que va del año, tras haber alcanzado cierta estabilidad luego de un volátil 2018. En el último año la lira ha perdido un 31,37% de su valor, de acuerdo al Wall Street Journal, y llegó a cotizarse por 6,88 unidades por dólar al cierre, superando por momentos las 7 liras.

Los movimientos de la moneda han estado marcados por las tensiones recientes entre las economías emergentes, entre las cuales Argentina ha sufrido aún peores devaluaciones de su peso en el último año.

Pero en esta ocasión la fuga de inversores de la lira parece deberse a la reciente decisión el máximo tribunal electoral (YSK) turco de dar curso al pedido del partido del presidente Recep Tayyip Erdogan (AKP) de volver a realizar las elecciones en Estambul, la ciudad más grande del país y centro comercial de Turquía. La nueva elección será el 23 de junio.

Esta incapacidad de Erdogan de reconocer su propia derrota en la localidad donde inició su carrera ha sido interpretada como la última muestra del giro autoritario de su gobierno, y es de esperar que si efectivamente revierte el resultado los efectos sean mayores.

“Los inversores han sido recordados una vez más del estado frágil y degradado de las instituciones democráticas de Turquía”, indicó el estratega monetario Ilya Gofshteyn, de Standard Chartered en Nueva York, a la agencia Bloomberg.

Tras el anuncio del tribunal electoral la lira llegó a caer un 3% y perforar la barrera de las 6 unidades por dólar, antes de recortar parcialmente sus pérdidas.

En las elecciones del 31 de marzo en Estambul, el candidato de varios partidos opositores, Ekrem Imamoglu, derrotó al del AKP de Erdogan, que llevaba como candidato al el ex primer ministro Binali Yildirim, con menos de 13.000 de ventaja, una diferencia ínfima en relación a la escala de la megalópolis turca.

El AKP también perdió la capital Ankara, un desaire justificado principalmente por la tormenta económica que sacude al país, con la primera recesión en 10 años, una inflación de 20% y una moneda que se devalúa.

Pero Erdogan se negó a admitir la derrota en Estambul, controlada por el movimiento islamista desde hace 25 años, y denunció “irregularidades masivas”. El AKP acusa especialmente a los responsables de los centros de voto de haber minimizado el número de votos obtenidos por su candidato.