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El empresario de la construcción, ingeniero Jorge Marcolli, continuó ayer su raid mediático (comenzó el martes en TN) y, tras ratificar la denuncia que estableció en el Juzgado Federal de Catamarca por supuestas exigencias de coimas, cargó sin compasión contra la administración del Frente Cívico que gobernaba la provincia cuando habrían sucedidos los hechos –años 2003 y 2004- que debe resolver el fiscal federal, doctor Santos Reynoso. Lo hizo durante un reportaje que concedió al periodista Ariel Brizuela, por radio Centro, y que duró prácticamente una hora. Durante la exposición, como dicen los muchachos de la popular, “no dejó títere con cabeza” estableciendo una relación entre el presente, en el que se discuten “los cuadernos de la corrupción”, y el pasado. Las gestiones del Frente Cívico, después de las declaraciones de Marcolli, no quedan para nada bien y numerosos de sus integrantes se ven envueltos en un halo de corrupción que viene a confirmar una vieja premisa de este secretario, en el sentido que el fiscal federal, antes de dar un veredicto, tendría que investigar todo un entramado de hechos y circunstancias del pasado. ¿Cómo acusar solamente a una persona que no era funcionario y a todo un gobierno no?

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Pongamos las cosas en contexto. Jorge Marcolli denunció en agosto de 2016, ante la Justicia Federal, que en los años 2003 y 2004 se impuso en Catamarca un sistema de distribución de la obra pública que, entre los constructores, se repartía en base a coimas. En ese sentido, indicó que “el hombre de los bolsos”, José López, le dijo que debía pagar el 3% del monto de cada obra si quería trabajar y, de aceptar la propuesta, debía entregar ese dinero al ingeniero Rubén Dusso. El se negó y, por ello, tuvo que sufrir las consecuencias que, como le refirió al periodista, comenzaron con la anulación de licitaciones que había ganado, lo que llevó a que su empresa y la de un hijo suyo tuvieran que ser concursadas. Cargó las tintas, inmediatamente, acusando de cómplices de su marginamiento a exfuncionarios de la Vivienda de aquella época. Los que se llevaron la peor parte fueron Pedro Molas, Bolomo y “Eduardito” Brizuela del Moral, el hijo de quien gobernaba Catamarca. “Formaban un feudo y todas las empresas del medio fueron cómplices”, señaló, aunque dejó afuera a las de Capdevila, Moguetta y Fernando Rivera. En este punto, señaló a Rafael “Chupete” Villagra como alguien que lo culpó, en su momento, de poner en peligro el trabajo de todos.

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Tras reafirmar de complicidad a las empresas de la construcción locales, el ingeniero Marcolli dispensó un recuerdo para Juan Acuña, el exministro de Obras y Servicios Públicos y hombre de confianza absoluta del exgobernador Brizuela del Moral. Directamente lo trató de delincuente. Una consideración muy parecida tuvo para otros exfuncionarios, como Alejandro Narváez y Hernán Colombo, dos personas que “lo arruinaron”, conforme a textuales palabras. En este punto, el ataque a los gobiernos radicales retrocedió en el tiempo. Destacó la primera gestión de Arnoldo Castillo, pero dijo que en su segundo mandato hubo turbulencias ocasionadas por varios “truhanes” de la política, en referencia directa a los colaboradores más cercanos del caudillo radical.

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En verdad, para los que siguen la política, el reportaje del periodista Brizuela fue imperdible. Cuando este le indicó que desde el gobierno provincial le reclaman por las obras de OSEP y CAPRESCA, que le tocó construir, Marcolli dijo que las hizo bien y que tiene las actas en las que se prueba que las entregó “un viernes y al día lunes” la estuvieron inaugurando, sin que a él le hayan terminado de pagar. Añadió que llevó adelante otros emprendimientos y que jamás consiguió una obra por adjudicación directa y todas las ganó por licitación. “Quien tenga dudas que vaya y compruebe la terminación de mis trabajos. Todos están muy bien y hablan a las claras que he trabajado con responsabilidad y profesionalismo”. Más allá de la vehemencia del ingeniero para explicar estas cosas, hay que decir que las construcciones de los organismos públicos –CAPRESCA y OSEP- no fueron un dechado de virtudes, y esto corre por nuestra propia cuenta al haber comprobado falencias diversas.

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Como es dable recordar, dos familiares directos de Jorge Marcolli tuvieron altos cargos durante la gestión de Brizuela de Moral. Fueron su hermano Mario, ministro de Salud, y su sobrino político Javier Silva, ministro de Gobierno. Interpelado al respecto sobre la conveniencia de la familiaridad, replicó con los tapones de punta. “Esas situaciones, al contrario de lo que puedan pensar, me terminaron desfavoreciendo. Ambos no hicieron nunca nada por mí, que terminé fundido y más pobre que antes de ingresar a la política. Por sus funciones no quisieron comprometerse”, afirmó, tras lo cual calificó al Tribunal de Cuentas de la provincia como una “cueva de delincuentes” al considerar que, recientemente, le enviaron un sobreseimiento por hechos que ni siquiera recuerda y ocurrieron en 1996.

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Volviendo a la causa que, después de 13 años, instaló en la Justicia contra el actual ministro de Obras Públicas, Rubén Dusso, el experonista devenido en afiliado del PRO y defensor acérrimo de Cambiemos, como bien lo acepta, fue bastante confuso. A las agresiones verbales de la semana pasada contra el fiscal Santos Reynoso, esta vez sumó buenas y malas. Lo consideró una buena persona, pero comprometida con el poder de turno. En este punto, hay que decir que Reynoso no tiene ni siquiera el cuerpo del delito, esto es, el dinero de las supuestas coimas. Todos los empresarios que llamó a declarar no aceptaron haberlas pagado, con lo cual queda únicamente para respaldar la denuncia el testimonio del arquitecto Rivera. Pero volviendo a Santos Reynoso, sorpresivamente, aseguró en radio Centro que “es cómplice la obra del siglo”. Esta, como se sabe, fue la fallida construcción de cloacas por parte de la empresa NORUZI, cuya propiedad ejerce el empresario Silvestre Zitelli, a su vez presidente de Editorial Capayán, que edita el diario El Ancasti. Marcolli lo involucra a Reynoso por un cargo que el funcionario judicial ejercía a principios de los 90 como asesor legal del ministerio de Obras Públicas, desde el cual elaboró un informe favorable a las cloacas de la discordia que llevaron al vaciamiento de la constructora y a la rescisión del contrato por parte del gobierno de Arnoldo Castillo.

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Como lo dijimos líneas arriba, muy pocos se salvaron de los embates del recuerdo “marcoliano”. Uno que cobró por partida doble fue el senador nacional Oscar Castillo, a quien calificó como cómplice de Sergio Taselli, el empresario multirubro (trenes, minería, redes eléctricas, etc) que quedó detenido por el “cuaderno de las coimas” el pasado martes. Aquí hay que recordar que Taselli fue el autor material del desmantelamiento que sufrió la empresa de energía, cuya privatización fue resuelta en los años 90 por el castillismo gobernante. Por ello, Marcolli se acordó de Oscar y, paralelamente, lo hizo de su propia gestión al frente de Obras Sanitarias. Señaló que le hicieron la vida imposible y que fue un opositor acérrimo de la privatización. Y, hablando de cloacas, tuvo presagios admonitorios contra las cloacas de Valle Viejo y Fray Mamerto Esquiú. Dijo que están mal hechas, especialmente por los desniveles, y que nunca van a funcionar. Aprovechó esta circunstancia para destacar a Gustavo “El Gallo” Jalile, la única persona del Frente Cívico que se salvó de los filos de su lengua. Su conocimiento de las cloacas viejovallenses surge, seguramente, de haber peritado la obra, por la cual cobró menos de 500.000 pesos cuando, como lo expresó, debería haberlo hecho en valores cercanos a los 100 millones. ¡Vaya diferencia! Obviamente, tanto Marcolli como Jalile (presente en el reportaje) trinaron contra COARCO, la empresa de las cloacas que, por si no faltaran menjunjes, figura en “los cuadernos de Centeno”.

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El último bloque del extenso reportaje a Jorge Marcolli tiene que ver con la política. En este punto descargó todo su ser sanguíneo. Tildó de “delincuentes” a los popes del radicalismo provincial y también le dio con todo a los miembros del PRO, partido al cual adhiere y al que se afilió después de haber permanecido en el peronismo por 40 años. De la formación macrista tuvo palabras de descrédito para los diputados Enrique Cesarini y Carlos Molina, dos que lo hacen descreer totalmente de la política por sus actitudes y comportamientos públicos. Aclaró, asimismo, que fue uno de los fundadores del Frente Cívico, formación por la que fue candidato a senador del departamento Capayán en el año 2017, cuando fue vencido en la contienda primaria.

Fuente: Diario El Esquiú