Se multiplican los casos detectados de este virus que deriva en gastroenteritis. La pediatra Angie Wapenka describe los síntomas y brinda recomendaciones.

El rotavirus es un agente viral, que produce una infección intestinal. Es la causa más común de diarrea grave en niños menores de cinco años y en las últimas semanas se registran cada vez más consultas en guardias y pediatrías por síntomas relacionados a este virus.

La complicación más frecuente es la deshidratación, que puede generar la necesidad de hospitalización e incluso la muerte.

“Hay como un revuelo en las guardias y consultorios, sobre todo, estas virosis que están causando síntomas sobre todo gastrointestinales, gastroenteritis o gastroenterocolitis, el más frecuente es el famoso rotavirus, que siempre estuvo entre nosotros, pero al causar tanto vómito y tanta diarrea, tiende a la deshidratación”, precisó la pediatra Angie Wapenka en diálogo con Informados al Regreso en Cadena 3 Rosario.

En esa línea, recomendó no ser presa de la desesperación y prestar atención a determinadas pautas de conducta inmunológica.

“Uno se desespera y quiere que el chico/a reponga lo que perdió, les seguimos dando líquido y eso, a la vez esta tan inflamado el aparato digestivo que sigue vomitando y cuando más vomito más se deshidrata y el riesgo es que al perder los electrolitos (sodio, potasio, etc.) la sangre se pone acida y lo lleva a una acidosis y lo que más tenemos que evitar es esta deshidratación, si llegamos a ese extremo si es peligroso”, sostuvo.

Síntomas y procederes

A la hora de captar las señales que brindan los nenes pequeños para detectar esta afección, la pediatra dio algunas recomendaciones.

“El síntoma de inicio es cuando se empieza a agarrar la panza, dicen ‘me duele, me duele’ y dejan de alimentarse. Cuando ya empieza eso, es porque en cualquier momento arranca la diarrea, se ponen nauseosos o empiezan a vomitar”, clarificó.

Una vez contraído el virus, aconsejó que, si el nene/a ya vomitó “una o dos veces” se debe “esperar 40 minutos, una hora y darle teta, agua o biberón, siempre en poca cantidad” y allí “evalúar si lo puede tolerar”.

“Si no hay manera de rehidratarlo por boca, lo que tengo que hacer es llevarlo a una guardia para que evalúen su estado de hidratación y le den metrocroplamina (el famoso reliberan) y tiene que ser intramuscular. Es un virus altamente contagioso porque puede vivir en las superficies hasta días. El proceso puede durar hasta ocho días de diarrea, siempre vamos a acompañar con la hidratación, pero lo que el niño tiene que dejar es de vomitar, eso es fundamental”, concluyó Wapenka.