Entrevista a Benjamín Ascoeta

Por : Pablo Brizuela para Datamarca.

“El rol de la comunicación es vital para habitar espacios de entendimiento desde la construcción de sentidos”

 Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja en la Dirección provincial de Participación Ciudadana, viene de debatir en un interesante panel denominado “Narrativas en conflicto” (organizado por la Vicegobernación y Cámara de senadores el 07 de junio pasado) junto a Diego Varela y Lucía Acosta, destacados periodistas de la provincia. Ascoeta aportó categorías que nos interesa profundizar en esta entrevista.

  • ¿Cómo estás?

Muy bien, todo bien por suerte.

  • Te comentaba que vimos el debate desde Datamarca, y nos pareció un interesante intercambio. ¿Quedó algo por contar?

 La verdad que me pareció también un lindo intercambio. Lo primero que quiero decir es que agradezco a Julio Macedo por la organización del debate y que respeto profundamente tanto a Lucía como a Diego, para mí fue un placer compartir ese espacio con ellos. Son referentes en lo que hacen por lo que salí enriquecido de ese lugar. Espero hayamos podido dejar planteados algunos interrogantes porque entiendo que así, de ese modo, se provoca la discusión enriquecedora.

Foto: Senado de Catamarca
Foto: Senado de Catamarca

En relación a si quedó algo por decir creo que siempre sucede. Es buenísimo el intercambio, es probable que se hayan tocado temas que necesiten más tiempo de desarrollo, pero claramente no podemos superar hora, hora y media hablando en una plataforma digital en vivo, la gente se aburre ja.

  • Contanos qué te gustaría desarrollar más, por ejemplo, a nosotros nos gustó eso de habitar espacios de entendimiento que dijiste, como la división si se permite el término, de separar comunicación institucional y prensa.

 Creo que das en la tecla en cuanto a cosas que podría haber dicho desde ese lugar.   Me hubiera gustado profundizar una mirada más local. Por ejemplo, y esto lo dije,  estoy convencido que debemos narrarnos desde la Catamarca que queremos habitar, pensar la sociedad que queremos ser en este contexto de sociedad de la información, donde casi todo es efímero. Hicimos un trabajo interesante con las juventudes, en donde trabajamos sentidos, de pertenencia, de revalorizar lo local, de búsquedas de cómo construir futuro, de mirarse como una red colectiva que puede en conjunto cambiar su situación actual, de producir sentidos desde cada lugar donde verbalizaban y se comprometían a cambiar las cuestiones de su sociedad que quieren modificar. Si trabajamos en el compromiso, si como Estado llego invitando a que se narren distintos, a que se comprometan, permitirles el protagonismo que como ciudadano tienen o debieran tener, quizás estemos dejando de lado la concepción paternalista que entendimos tenían de lo estatal y comenzaron a pensarse distinto. Esto es narrarse, construir sentido, entenderse como comunidad, lejos del individualismo tan promocionado últimamente.  El caso COPES (consejo político, económico y social de Catamarca)  es otro ejemplo, tenía los pasos de verbalizar, identificar, dialogar, consensuar y luego, último estadio, acordar. Ahí desde el 2018 se habla de un nuevo contrato social o  de soberanía alimentaria por ejemplo. El presidente actual, una de las acciones que tiene en agenda, evidentemente frenada por el contexto de pandemia mundial, es la creación del Consejo Federal Social y Económico de Argentina. Bueno, Catamarca viene hablando de esto hace ya tres años. La participación y los procesos que marqué, tienen que verse como productos en sí mismos, con resultados más tangibles a largo plazo. No estoy hablando de sistemas perfectos, sin embargo, es posible que la mayor parte de la comunidad estaba representada en esos espacios. No podemos perder de vista nuestros problemas comunes ya que ellos no lo hacen con nosotros. Entonces, darle el tiempo a estos rituales. Eso también es narrarse distinto. Actualmente puedo nombrar (entre otros) la mesa de trabajo antiestigmatización entre la Dirección en prevención en salud mental  y Participación ciudadana, donde se trabaja en la construcción de sentido en relación a combatir estigmas sociales en varias categorías como género, comunidad LGBTQ, adicciones, Derechos Humanos, prácticas comunicativas, por citar algunos conceptos.

Con respecto a la comunicación institucional, se trata de trabajar en otros escenarios, otros espacios, pensar la narrativa desde el entendimiento (al menos este es el rol en el cual yo creo fervientemente). Estoy convencido que el rol de la comunicación es vital para habitar espacios de entendimiento desde la construcción de sentidos. Me viene a la cabeza un ejemplo interesante:  el físico David Bohm, quien en algún momento se unió al equipo de Robert Oppenheimer, quienes estaban construyendo la bomba atómica. Luego de ese nefasto proyecto,  dedicó toda su vida a los problemas que una civilización en avanzada podría generar, sobre todo la posibilidad de una guerra nuclear, expresando que el problema estaba en el pensamiento por lo que la solución resultaba evidente: el diálogo. De acuerdo a palabras de Bohm, comunicar significa literalmente hacer algo en común. En el diálogo, las personas participan en una piscina de significado común, creando cultura democrática. ¿Qué quiero decir? no podemos pensar en democracias que funcionen sin diálogo. Elaborar mapas compartidos de problemas comunes, el diálogo te permite captar sentidos totales de las configuraciones de sociedades complejas. La democracia funciona si todas y todos somos capaces de ponerla en tensión desde el diálogo más allá de nuestros reducidos intereses personales. Entiendo que eso es ser ciudadano también. Entonces, la comunicación tiene mucho por hacer allí, sobre todo trabajando en la construcción de una esfera cívica pública que ponga a la gente a hablar. El ejemplo de Las Eulalias es enorme. Cito un ejemplo de varios que tienen: acaban de presentar una guía de comunicación para medios y periodistas sobre comunicación prudente, necesaria en estos tiempos. Eso es cogestionar, sentirse protagonista de la comunidad en la cual vivo.

  • Hiciste alusión en el debate a democratizar las pantallas ¿A qué te referís con eso?

Me refiero a que allí hay mucho por hacer. La comunidad toda debería estar en las pantallas (quiero decir lo multipantalla). Hay mucha gente contando cosas, narrando su mundo, el público o las audiencias van y vienen, entran y salen en esas narrativas. La visibilidad debería ser para todas y todos. ¿Cuánto sabemos de las culturas indígenas, de feminismo, de género, culturas digitales, cultura de lo afroamericano?. Entiendo que hay que trabajar en las agendas públicas ciudadanas. LLegar con otros modos de crítica al poder. Conectarse con las audiencias. Contarnos como catamarqueños. Asumir las nuevas agendas como lugares de mirada estructural de la sociedad. Lo digital amplificó la posibilidad de que más voces pertenezcan al intercambio de diálogos públicos. Estar en la construcción de relato. Lo que la sociología llama cultura popular o placeres populares debería estar siempre. Expandir las agendas públicas (no sólo economía, política, cultura, etc. sino nuevas sexualidades, feminismo, vida y respeto por los animales, medio ambiente, ).

Creo que es fundamental esto, sobre todo porque hay mucha construcción de sentido de parte de los mecanismos del poder basados en la construcción del “vos”, como sustrato básico de interpelación que domina la cultura en la actualidad. Entonces, cuanto más voces haya  (y aquí volvemos al concepto de la pregunta anterior) más capacidad de reconocer experiencias colectivas inmediatas voy a tener. No puedo generar un “vos” que esté al margen del contexto que implican las políticas públicas. El neoliberalismo produce mecanismos de control desde esa construcción de sentido, lo particular, lo individual, va trabajando el alma como dice el sociólogo Saúl Feldman. El individuo como centro de la escena y no lo colectivo.

Creo que se entiende claramente por qué hablamos de la necesidad de democratizar las pantallas. En el debate me faltó reconocer el rol de los medios alternativos, la comunicación comunitaria, quienes sí dan la disputa política en cuanto estéticas, sentidos, conceptos  y narrativas. No lo dije y fue un error que me lo marcó una compañera de trabajo. Amalgamar lo tecnológico y la ciudadanía atravesados siempre desde la lucha por más estéticas y formatos.

Para cerrar la idea me gustaría compartir algo que propone Omar Rincón: poner el botón azul de la TV pública en los controles remotos (como el rojo de Netflix). Pero pensarla como plataformas. Botón azul, que diga TV pública. Ahí pasamos por encima del cable, entrar a la plataforma de TV pública de Argentina / Catamarca:  Documentales, músicos, opinión, series, estéticas. El televidente elige ver desde lo público, desde ese lenguaje y esas estéticas.

  • Lo que proponés me lleva a preguntarte por el rol del periodista y la comunicación en estos tiempos.

Es amplia la pregunta ja, pero me interesa destacar que el paradigma de la comunicación cambió y esto ha provocado algunos nuevos oficios como por ejemplo el de creador de contenido para medios digitales (un youtuber). Ahí tenemos claramente la necesidad de entender a las pantallas no ya como la concebimos antes sino, en palabras nuevamente de Rincón, como un entretenimiento audiovisual expansivo. La TV ya no es lo que era, pero Netflix cada vez está más activo, tiene más usuarios, fue uno de los claros ganadores de la pandemia. Ya no hay horario para ver la tele. Existen Youtube, chats, Tic Toc, cine, etc. Se ven más horas de pantalla que nunca antes, pero el concepto terminó, cambió. No podemos ver el noticiero solamente en una hora.

Los consumos culturales están cambiando, cada vez hay más gente produciendo contenido lo que legitima lo anterior. El periodismo ya no es el rey. Entiendo que todavía define agenda pero no toda y no siempre. Lo que se ha modificado es el ecosistema, lo que nos obliga como comunicadores a encontrar en las redes digitales nuevas narrativas, un nuevo modo de contar las cosas en democracia. Fusionar lo de las redes y lo más arcaico desde el potencial que tienen , pero cambiar el storytelling.

Tengo dos cosas por resaltar relacionado a esto. Diversificar las opciones de producciones mediáticas, y, trabajar como periodistas y comunicadores  por ejemplo como lo hace Eduardo de la Cruz, profesor y comunicador social cordobés. Un verdadero “Animador” de los medios , fuente inagotable de contenido, estéticas, narrativas, pueblo, pasión, humor, síntesis y pensamiento. Es un placer seguirlo desde las redes sociales y obtener a través de la lectura de sus contenidos, aprendizajes de cómo ejercer la profesión ampliando la riqueza política y cultural del mundo. Es un curador de la información. Un gran contador de los rituales estéticos contemporáneos.

Lo cito como ejemplo ya que tenemos que ser conscientes de que quizás a muy corto plazo,  si no modificamos patrones, competimos contra un editor de internet que es mejor que nosotros, en el sentido que en un segundo te tira toda la info (de allí la importancia de ser un animador de lo mediático, o del campo sémico). Poner cabeza, sentimiento, no ser robots. Para eso ya está google.

  • Nombraste a Netflix como un ganador de la pandemia, ¿Qué otros ganadores tecnológicos visualizas?

 Y sí,  Netflix, Facebook, Google, Zoom, las telefónicas. Está bueno poder aprender desde la comunicación a diferenciar el momento y los enfoques. Como herramientas, claramente hay que estar en las redes, se habla desde allí, la mitad de la población está en las redes. La pandemia ha aumentado los usuarios. Ahora, desde la economía política de la comunicación, hay dar esa batalla, contar para qué sirven y qué hacen con nuestros datos, cómo nos filtran información, lo que se conoce como el filtro burbuja. Allí, lo que está en peligro es justamente la democracia. Creo que tenemos que dar una disputa con las herramientas tecnológicas.  Ahora, cada vez que nos llegan, nos invitan a entrar en la rueda de la historia, entonces, eso y colonialismo son conceptos iguales. Y allí reside la batalla a dar. Facebook.org, o los zeppelin de google, algo está pasando ahí y entiendo que no podemos callarnos. El filósofo francés Sasín afirma que es la primera vez que las tecnologías pueden mandar, esto es grave. Ahí tenemos una función vital de la comunicación, es casi educativa para mí.

  • ¿La pandemia ?

Creo nos puso, o mejor dicho, nos pone como trabajadores de la comunicación en un plano de gran importancia social . Siempre lo fue, pero la pandemia lo visibilizó a escala mayor me parece. En relación a criticar los medios o la comunicación en sí misma,  la comunicación nunca se puede clausurar, nunca tiene punto de llegada digamos, lo que quiero decir es que por sus características siempre puede mejorarse, eso está clarísimo. Entonces, se puede discutir y poner en tensión concepciones. Es el instrumento por excelencia desde el cual se va verbalizando la cuestión, estableciendo diálogo y construyendo sentido, por lo que nos puso en el escenario de trabajar desde la incertidumbre, el riesgo, la crisis, etc.

  • ¿Qué futuro le ves a la comunicación y los medios en Catamarca?

Bueno, claramente esta pregunta me excede. No creo poder responder. Lo que tengo para devolverte es que entiendo que la comunicación hoy se entiende como un sistema complejo que supone ubicuidad no lineal, diversidad de sentidos, articulaciones simultáneas y lo que se conoce como sistemas abiertos. La traducción de esto es que existen una diversidad de medios de diferente origen y desarrollo que proponen una compleja articulación, muchas veces dificultosa por los niveles técnicos y de gestión que deben comprometerse y crear el espacio para la producción de sentidos. En ese marco, entiendo que debemos aprovechar lo poroso de los marcos teóricos de la comunicación, lo que nos permite trabajar  con la Antropología (para los rituales contemporáneos), Sociología (para la cultura de masas), Filosofía (los grandes y los nuevos pensadores, para abordar desde alguna corriente la crítica), Politólogos (opinión pública), informáticos (Big Data) y psicoanálisis (es lo más novedoso, las redes se establecen desde algoritmos matemáticos pero creados desde variables psicológicas como ansiedad, adicción, por ejemplo) ¿Por qué no se conoce el algoritmo de Facebook? En consiguiente, los sistemas de comunicación que no dialoguen de este modo,  se les hará cuesta arriba en un escenario político y comunicacional tan complejo como el actual debido a lo que anteriormente ya nombre como las burbujas digitales o, esto no lo dije,  realidades paralelas e invisibilización de algunos hechos.

Entonces, te acabo de dar varias salidas para profesionales de los medios como trabajar en prensa, hacer investigación, comunicación institucional,  academia, consultoría y análisis de los gigantes tecnológicos en sus hábitos y usos. Catamarca tiene muchísimos profesionales para trabajar todo esto.

  • ¿Algo más que quieras contar o decir ?

Muchas gracias a vos y a Datamarca.

Me gustaría decir que salir del “me gusta” que como narrativa nos quieren imponer, es quizás, uno de los actos cotidianos más revolucionarios del día a día. Nos contemos distintos. Nos pensemos de modo regional, formar parte del escenario que quiere que el mundo piense, reflexione, critique, debata, proponga, en pos de un lugar más justo, más equitativo. Ganarse la escucha, saber narrar, contar, interactuar con la gente. Aprender a narrar desde el medio y la estética que nos toque.

No desconocer construcción de subjetividades. Dar la disputa a los que quieren conquistar sentidos comunes.

Por último, me gustaría utilizar palabras de la psicoanalista catamarqueña Karina Cuello cuando dice (lo escuché en la charla “la trama de la violencia” propuesta por el programa 7 y medio en la cual ella participó) que la vida se teje desde el abrazo y la ternura. Eso es un modo transversal para establecer narrativas de entendimiento y no sólo concluir desde el individualismo en esta era de redes sociales digitales.