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El equipo de Nutrición de la emblemática institución cuida celosamente que cada semana los diferentes huéspedes que llegan al CIIC encuentren calidez y cuidados en sus alimentos, como los tienen en su hogar.

El comedor es, sin duda, uno de los espacios más importantes en cada hogar.

Es un punto de reunión, conversación y encuentro.

  Así también, en el Centro de Integración e Identidad Ciudadana, la emblemática institución a cargo del Ministerio de Desarrollo Social, cartera que conduce Eduardo Menecier, el comedor es uno de los lugares más importantes de esta gran casa, el punto de encuentro e ingesta de alimentos de casi trescientos de comensales que esta semana llegaron desde las escuelas N°318 San José Norte, Escuela N°291 Andalhuala – San José Escuela N°478 Famabalasto, Escuela N°345 Santa Rita de Cascia – La Hoyada, San José Banda Oeste, Escuela N°449 Anexo El Tesoro, Escuela N°113 Paloma Yaco, todas de la localidad de San José – Santa María; Escuela N°291 “Andalhuala”, San José, Escuela N°87 San José Banda Oeste, Escuela N°442 – Agua Amarilla y Escuela N°705 Abel Acosta de Santa María. Esta semana también se hospedan en el CIIC los egresados de Chumbicha – Capayan de la Escuela N°98 Antonia B. de Bulacio y la Escuela N° 266 “Félix Antonio Nazar”, la Escuela N°260 “Maestros Argentinos”, de Concepción – Capayán y la Escuela N°285 Provincia de Chaco, al igual que las escuelas de Siján – Pomán N°392 “Daniel de Jesús Ovejero”. También llegaron esta semana al CIIC los egresados de la Escuela N°198 “Huayra Punco”, de Capital, los egresados de la Escuela N°201 “Wolf Schcolninik, de Sumalao, Valle Viejo y los egresados de las escuelas N°270 “Gobernador Pacifico Rodriguez” de la Villa del Alto y la Escuela N°277 de Tapso, de la misma localidad.

Cada día, las comidas que se ofrecen en el corazón del CIIC, administrado por la Prof. Silvia Sarapura, están celosamente custodiadas y controladas por el Equipo de Nutrición del CIIC, compuesto por el Nutricionista Lic. Matías Pedraza y el Chef Luis Carluccio. “En el CIIC tratamos de que nuestros huéspedes se sientan como en casa comiendo los alimentos adecuados a cada una de sus necesidades para que pueda alimentarse de su manera habitual y vivir una semana a pleno y llena de actividades”, aseguró el profesional a cargo de área.

Diariamente el equipo nutricional controla con empeño y compromiso tanto los alimentos como las calorías que se ingieren en el comedor del CIIC. “Se planifican los menúes de las cuatro comidas, es decir el almuerzo y la cena, así como también el desayuno y la merienda.

Y los menúes varían de acuerdo a las diferentes estaciones del año, si hace frío o calor, cuidamos que cada plato de comidas le brinde a nuestros huéspedes una variedad de nutrientes, hidratos de carbono, proteínas y la energía suficiente como para poder enfrentar exitosamente las actividades físicas que presenta el CIIC día a día”, aclaró el equipo sin olvidarse de mencionar que prioriza su atención a las personas que llegan al CIIC con diferentes patologías sanitarias y que a veces necesitan de una alimentación diferenciada, ya que “estar una semana fuera de sus hogares puede dificultar su permanencia”, explicaron.

Aplausos para el postre

Así, semanalmente el equipo de Nutrición del CIIC ofrece a los huéspedes la posibilidad de participar del “Taller de Cocineritos” como refuerzo de su tarea del cuidado de la alimentación que ingieren los niños en el CIIC. En ese momento tan particular de la semana se pueden ver manos y sonrisas llenas de harina. “En el taller se brinda una charla sobre la alimentación saludable, crear hábitos de alimentación saludable y sobre todo crear conciencia al elegir alimentos saludables cuando salen de su casa y se enfrentan a la oferta de alimentos chatarra”, aseguró el Licenciado Pedraza sin olvidarse de mencionar que el equipo también intenta involucrar a los niños en el mundo de la cocina. “Deseamos lograr que se familiaricen el alimento y su preparación, así como crear conciencia de las cantidades y que aprendan a medir. Nuestro objetivo también es incluir las diferentes capacidades de los niños en el taller, y con esta premisa hemos tenido experiencias muy gratificantes con niños que poseen diferentes dificultades motrices y hasta visuales o niños con Síndrome de Down. Verlos manejar una masa, ver sus expresiones y sus sensaciones al manipular la masa es un recuerdo imborrable para nosotros también”, aseguró Pedraza.

De acuerdo a la observación del equipo de Nutrición, trabajar en el CIIC es “muy lindo porque podemos observar cómo reaccionan las personas de diferentes lugares al ver un plato de comida, porque la alimentación de cada uno varía de acuerdo a las zonas de donde originariamente llegan. Los niños de los rincones más alejados de la provincia”, aseguró Pedraza recordando por ejemplo que, “no se animaban a probar un plato de ñoquis, por ejemplo, porque estoy seguro de que ellos comen cosas más sencillas en sus lugares de origen”, aseguró Pedraza.

La cara de sorpresa de los chicos es un regalo inolvidable cada vez que los postres llegan a las mesas. “Lo que más disfrutan es el helado, lo festejan con aplausos cuando sale el primer postre al salón comedor. A veces pasa lo mismo con el plato principal, cuando el primer mozo sale de la cocina con el primer plato de comida el comedor del CIIC se vuelve una fiesta de aplausos”, recordó con una sonrisa el encargado de la nutrición del CIIC, antes de continuar con sus tareas habituales.