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Un hombre aseguró ser el autor de decenas de asesinatos y violaciones. Después de casi 20 años preso se descubrió que había inventado todo.
Durante mucho tiempo “Sture Ragnar Bergwall” fue sinónimo de “asesino en serie”. Este sueco, que hoy tiene 69 años, admitió decenas de supuestos crímenes, que incluían asesinatos, violaciones, mutilaciones y hasta canibalismo, por los que estuvo casi 20 años preso. Hasta que un día se descubrió que todo había sido un engaño y que él había inventado todo.
En 1991 este hombre robó junto con unos amigos un banco y terminó preso. Su pena se redujo cuando incriminó a su mejor amigo como el líder de la banda. Unos meses más tarde Bergwall fue internado en un centro psiquiátrico para tratar su problema con las drogas.
Por sus problemas de autoestima quiso ganar la atención de los médicos. Y no tuvo mejor idea que empezar a revelarles supuestos crímenes que nunca habían sido resueltos, adjudicándose su autoría.
Como a lo largo de su vida había sido un ferviente lector de noticias policiales, conocía minuciosamente los detalles, lo que le servía para hacer que su relato fuera más verídico. Los médicos del hospital dieron aviso a la Justicia, que comenzó a investigar si lo que el hombre decía era cierto.
Al final, de los 32 asesinatos que Bergwall “admitió” haber cometido, lo juzgaron solo por ocho, de los cuales en tan solo uno se encontró una supuesta prueba: “Los veredictos contra él se basaban en sus propias confesiones. Solo en un caso la policía había encontrado un hueso que supuestamente pertenecía a un menor de 14, pero en realidad era un trozo de plástico”, contó Jenny Kuttim, una de las periodistas que descubrió el engaño.
Es que esta mujer y su colega Hannes Rastam se interesaron por el caso, al que le encontraron algunos puntos que no cerraban. Fueron ellos, y no el Poder Judicial, quienes en 2013 lograron que confesara en una entrevista que todo se había tratado de una mentira.
Tras esto, al hombre, que en ese momento tenía 64 años y había estado casi 20 preso, se le anularon todas las condenas y se le otorgó la libertad. Actualmente Bergwall cambió su nombre a Thomas Quick y se desconoce dónde vive. De esta manera, quien alguna vez fue sinónimo de “asesino en serie” terminó siendo recordado como uno de los más grandes errores de la historia de la Justicia de Suecia.
Fuente: Big Bang News