Soledad Acuña

Mientras que la UTE (Unión de Trabajadores de la Educación) realizó una denuncia ante el INADI por las declaraciones de la ministra de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, Soledad Acuña, donde calificó a los docentes en un video de ser personas “de los sectores cada vez más bajos” a nivel “socioeconómico”, que tienen menos para ofrecer en el aula y donde invitó a los padres a denunciar a los docentes ante posibles casos de una supuesta “bajada de línea”, se hizo viral en redes sociales una carta abierta de una docente porteña.

Sra Ministra: “Aquí, docente fracasada que estudió de grande.

Que dio clases en barrios con calles de barro a los que había que llegar descalzo los días de lluvia.

Que puso plata de su bolsillo para que el mate cocido de lxs pibxs tuviera un poco de azúcar.

Que compró mapas, hojas y cuadernos para aquellos que no podían comprar.

Que enjuagó lágrimas, limpió mocos, corrió al baño con toallitas para la piba a la que “le vino”, y cargó boletos en SUBEs ajenas.

Aquí, docente fracasada.

Que vio cómo lxs pibxs se iban felices con sus netbooks, sentían con cara de asombro el olor a nuevo de los cientos de miles de libros que colmaron las bibliotecas, o subían a los micros para visitar Tecnópolis.

Docente fracasada que los volvió a ver venir con el táper y la bolsa, “por si quedaba algo”, para llevar a casa.

Y que fue a la marcha para pedir estufas y que no se cayeran los techos.

Docente fracasada que, a dos días de decretarse la cuarentena, tenía armada toda una red de contención para atender a cientos de alumnxs, familias, docentes y directivos a través de sus escasos medios,

Y así, a veces con mucho y a veces con nada, mantuvo el vínculo y las clases y la asistencia y el contacto y la continuidad pedagógica y toda una montaña de demases cuestiones que ahora requieren atención no ya en horario escolar, sino todos y cada uno de los días del almanaque y a todas horas del día y la noche.

De fracasos así, le podemos contar millones a la señora ministra.

Porque exitoso, lo que se dice exitoso, es haber hecho volar a dos docentes por el aire durante la gestión que defiende la ministra.

Es haber dejado a cientos de escuelas sin gas.

Haber recortado las viandas.

Haber desmantelado el Conectar Igualdad.

Exitosas son las clases al rayo del sol.

El cierre de escuelas para adultos.

Los sanguchitos con gusanos, las peras verdes y las bananas pasadas.

Casi podríamos decir que su lista de éxitos supera ampliamente nuestra larga lista de fracasos, señora ministra.

Porque es eso, y es así de simple

Cada vez que unx de nuestrxs pibxs accede a un derecho, ustedes pierden un privilegio.

Cada vez que unx de los nuestrxs accede a un empleo de calidad, ustedes pierden un par de manos de obra baratas.

Cuando generamos conciencia, ustedes pierden votantes comprados con un electrodoméstico.

Fracasados, nos llama la ministra.

Y que venimos de las clases bajas.

¡¡¡Y qué orgullo, señora!!!

¡¡¡Qué orgullo enorme nos provoca que nos ningunee!!!

Qué orgullo no tener nada en común con usted, con lo que es y representa.

Favor enorme nos ha hecho su desprecio al situarnos lo más lejos posible de su casta.

Por mi parte, agradecida eternamente, señora ministra.

Triste será el día en que coincidamos en algo”.

Silvia Araceli