martes, junio 25, 2024
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La historia del equipo argentino que llegó a la semifinal del prestigioso concurso Jean Pictet

Agostina Bergia, María Florencia Leiva y Martín Hernán Barros tienen 24 años, son de Capital Federal y cursan en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires la carrera de abogacía con orientación en Derecho Internacional Público. A pesar de que antes no se conocían vivieron una de las experiencias más enriquecedoras para un estudiante de derecho: llegaron a la final del concurso “Jean Pictet” sobre Alegatos y Simulación en Derecho Internacional Humanitario en Bernay, Francia, posicionando una vez más a la Facultad de Derecho entre las mejores del mundo.

La competencia está dirigida a estudiantes avanzados de derecho, ciencia política, relaciones internacionales, academias militares y otras disciplinas afines, y plantea una dinámica que se caracteriza por “sacar el derecho de los libros” a través de juegos de rol vinculados a situaciones de conflictos armados, que se desarrollan a lo largo de una semana. Esta dinámica permite al jurado evaluar los conocimientos teóricos y prácticos de DIH, así como las nociones generales de Derecho Internacional Público, de cada equipo en inglés.

Fue así que luego de un mes de asistir cada sábado a la facultad para practicar las simulaciones formando distintos equipos, conociendo a estudiantes con los que no habían compartido aula, los tres alumnos quedaron pre seleccionados en el mes de octubre para participar del prestigioso concurso.

“En todas las simulaciones que tuvimos jamás nos tocó juntos, fue muy loco cuando nos enteramos que eramos los tres elegidos para la pre selección”, comentó a Infobae María Florencia Leiva. 

Luego, comenzó la etapa más enriquecedora y desafiante para el trío: practicar arduamente para la competencia y llegar a cubrir todos los temas que les habían enviado desde la sede del concurso. “Nos empezamos a juntar cuatro veces por semana y nos reuníamos con nuestros coaches para que nos corrijan y despejen dudas. No tuvimos vacaciones y el último tiempo fue el período con más intensidad porque además teníamos finales, pero todo valió la pena”, aseguró a este medio Agostina Bergia. 

Los tres jóvenes emprendieron la aventura y llegaron para concursar del 16 al 23 de marzo. Se enfrentaron a más de 50 instituciones de todo el mundo, entre ellas Harvard, Yale y Oxford. “Ver cómo las demás universidades veían a la UBA y el respeto que tienen cuando escuchaban que eramos de Argentina y de la facultad, nos permite darnos cuenta de que el proyecto institucional es muy importante y rinde sus frutos”, afirmó Martín Hernán Barros.

El intercambio cultural fue muy enriquecedor para los tres. Y es que compartieron una semana con personas de distintas nacionalidades, culturas y realidades que lucharon para estar en el mismo lugar que ellos.

“Todas a la noche nos reuníamos en un espacio en común del hotel donde se hacía la competencia y pudimos hablar con todos los equipos, y quedamos con muy buenos vínculos con algunos en particular y surgieron proyectos lindos que ojala algún día podamos hacer realidad. Además, los jueces, súper prestigiosos, te despejaban las dudas mientras compartías el almuerzo con ellos y eso es algo invaluable porque le sacás otro provecho a la competencia”, aseguró Barros. 

Luego de una semana de competencia, llegaron a la final del primer grupo. “Quedamos en la final con el equipo de la India, que nos ganó, pero estamos muy felices por la experiencia que tuvimos. Además, el concurso tiene un ranking de posicionamientos de las universidades y la UBA estaba décima. Logramos ponerla en el noveno y eso nos llena de orgullo”, aseguró Leiva. 

De vuelta en Buenos Aires el trío extraña juntarse con tanta frecuencia pero aún intenta verse una vez por semana si los parciales y finales, más sus respectivos trabajos, lo permiten, según contó Bergia: “Se acaba una etapa que formó parte de nuestras vidas durante 8 meses y que nos dejó los mejores recuerdos. Ahora nos toca formar parte del otro lado y ser coaches, así que tenemos un nuevo desafío por delante”.

“Ser parte del coaching team nos va a dar una perspectiva de aprender de los errores que tuvimos, ayudar a otros en el proceso de crecimiento desde nuestra experiencia. Es un apoyo incondicional el que nos dieron nuestros coaches, juntándonos todos los domingos a practicar y sacarnos las dudas  y nos encanta formar parte de eso ahora”, agregó Barros.

Por últimos, los jóvenes agradecieron a la Universidad de Buenos Aires por apoyarlos económicamente y apostar a que sus alumnos vivan este tipo de experiencias: “Muchos de los que estaban en el concurso tuvieron que hacer recaudación de fondos para poder asistir a la competencia. Nosotros nos tuvimos que preocupar únicamente de cubrir la lista de temas, así que es un orgullo que la facultad siga con este tipo de iniciativas”.

“El hecho de que cada año le vaya mejor a la UBA es una razón más para seguir apostando a la educación pública como corresponde. Para darnos cuenta que por más de que el argentino se tire abajo cuando se compara con algún país europeo, nuestra institución es respetada en el ámbito académico”, enfatizó Bergia.  

Si tuvieran que darle un consejo a un alumno que no sabe si arriesgarse a vivir la experiencia los tres coincidieron en el mismo punto: “El hecho de sentirte un poco más nervioso porque el concurso es en inglés no justifica no intentarlo porque cuando estás en el juego y en las simulaciones y tenés a tus compañeros de equipo todo fluye de otra manera y el resultado final es sentirte orgulloso de haberlo aceptado”.

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