El Indec informó esta tarde que el indicador subió poco más de cinco puntos porcentuales respecto del último semestre del 2019, cuando era del 35,5%. Es el valor más alto desde 2004.

Tras el efecto de la cuarentena producto del coronavirus, la pobreza llegó al 40,9% en el primer semestre del año, lo que implica que unos 18,5 millones de personas en todo el país no logran cumplir con sus necesidades básicas. A su vez, la indigencia trepó al 10,5%, equivalente a 4,8 millones de personas que a junio padecían hambre, según informó esta tarde el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

Con estos números, quedó confirmado el fuerte impacto que la parálisis económica por la pandemia generó en el empleo y los ingresos de la población. En comparación con el último semestre de 2019, cuando aún gobernaba Mauricio Macri, el incremento fue de poco más de cinco puntos porcentuales. Entre junio y diciembre del año pasado, la pobreza llegó al 35,5 por ciento. Concretamente, hoy hay 2,5 millones de personas más que cayeron bajo la línea de pobreza y 1,2 millones más de indigentes respecto del último semestre del año pasado.

La cifra conocida hoy es la más alta desde el primer semestre 2004, que fue del 44,3%. A fines del 2001, antes del estallido de la convertibilidad, se ubicaba en el 38,3% y en el segundo semestre del 2002 saltó al 57,5%. Si la comparación se realiza versus el segundo semestre, la cifra conocida hoy es la mayor desde el 2003, cuando entre junio y diciembre la cifra era del 47,8 por ciento.

La historia argentina muestra que la pobreza alcanzó picos en torno al 50% durante la hiperinflación de 1989 y la crisis de 2001-2002, cuando superó incluso el 55%. Lo que advierten los analistas en la materia es que luego de cada crisis económica que se traduce en un fuerte salto de la pobreza, luego no se vuelve a los niveles previos sino que la cifra se estabiliza en un escalón más arriba.

El dato de pobreza es más alarmante si se lo mide de modo trimestral, algo que el Indec no hace pero sí los privados. Según sus proyecciones, realizadas a partir de la base de datos de ingresos del propio organismo estadístico, en el segundo trimestre del año la pobreza saltó al 47%, pero luego el dato semestral fue atenuado porque incluye la cifra del primer trimestre, cuando no había pandemia.

Por eso, si se compara el dato del trimestre abril-junio con respecto al primero, cuando todavía la Argentina no estaba en aislamiento, la suba de la pobreza fue de 12 puntos porcentuales, ya que saltó del 34,6% al 47%. Ello equivale a 5 millones más de personas pobres en la Argentina y casi 2 millones más de indigentes, ya que la indigencia creció de 8,6% a 12,4% entre el primero y el segundo trimestre, estimó el economista Claudio Lozano.

“El dato conocido hoy es un promedio de dos situaciones muy distintas, un primer trimestre con el efecto del aguinaldo, bonos y contribuciones como la tarjeta alimentaria, y el segundo trimestre en el que la pobreza ascendió a alrededor del 47%. Y lo mismo sucede con la tasa de indigencia”, indicó el director del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), Agustín Salvia.

El investigador agregó que “son las cifras más altas de la década, pero no del siglo XX, y tiene que ver con una caída del PBI que viene acumulando casi 17 puntos en los últimos tres años, similar a lo que ocurrió en la crisis de 2002, pero con tasas de pobreza más bajas por el piso de protección social que hay”. Respecto de las perspectivas hacia adelante, Salvia remarcó que hoy la sociedad requiere de más programas sociales y más y mejor empleo, y “eso no se percibe como tendencia en el corto plazo”.

El ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, admitió que los datos son “realmente críticos” y que el primer objetivo hacia adelante es recuperar a esas personas que cayeron en la pobreza en el medio de la pandemia porque se quedaron sin trabajo o perdieron sus ingresos. “Por eso, queremos impulsar cinco sectores productivos clave: construcción, textil, producción de alimentos, economía del cuidado, y recolección y reciclado de residuos urbanos”, dijo.

Además, se mostró optimista respecto de las cifras del tercer trimestre, ya que hubo más actividad económica, con lo cual “deberían mejorar los datos de pobreza de acá a fin de año”. “Desde el Ministerio –manifestó Arroyo– apuntamos a recuperar y potenciar el trabajo, y a urbanizar los barrios populares y construir infraestructura básica. Por eso, estamos llevando adelante el plan Potenciar Trabajo, para que la gente tenga un ingreso de base que la lleve a trabajar y capacitarse en oficios”.

El Indec realiza el cálculo para el universo de los 31 aglomerados urbanos de la Encuesta Permanente de Hogares, que incluye a 9,4 millones de hogares y 28,6 millones de personas. Sobre esta población, el 40,9% de pobreza equivale a 11,6 millones de pobres y casi 3 millones de indigentes.

El organismo informó que dado que la incidencia de la pobreza y la indigencia resulta de la capacidad de los hogares de acceder a la canasta básica alimentaria (CBA) y a la canasta básica total (CBT) mediante sus ingresos monetarios, y que la brecha es la distancia entre los ingresos y las canastas, en el primer semestre de 2020 se observó:

– El aumento en los valores de la CBA (23,1%) y de la CBT (19,2%) registró una desaceleración de la CBT con respecto al semestre anterior.

– La suma de ingreso total familiar aumentó un 11% con respecto al semestre anterior, por debajo de la suba de las canastas, lo que explica el aumento de la tasa de pobreza, precisó el instituto.

A su vez, destacó que el ingreso total familiar promedio de los hogares pobres fue de $25.759, mientras la CBT promedio del mismo grupo de hogares alcanzó los $43.785, por lo que la brecha se ubicó en 41,2%, el valor más alto de la serie por cuarto semestre consecutivo. “De esta manera, no solo hubo un aumento en la incidencia de pobreza respecto del segundo semestre de 2019, sino que la situación de las personas bajo la línea de pobreza empeoró por la mayor distancia entre sus ingresos y la CBT”, indicó el Indec.

En cuanto a los grupos de edad según condición de pobreza, el informe destacó que más de la mitad (56,3%) de las personas de 0 a 14 años son pobres, aunque el mayor crecimiento con relación al semestre anterior se observó en los grupos de personas de 15 a 29 años, con un aumento de 7,1 puntos porcentuales, y las de 30 a 64, con una suba de 5,7 puntos. El porcentaje total de pobres para ambos grupos es de 49,6% y 36,2%, respectivamente. En la población de 65 años y más, prácticamente no hubo modificaciones y se mantuvo en 11,4 por ciento.

Respecto de la distribución regional, las mayores incidencias de la pobreza en personas se observaron en las regiones Noreste (NEA) –42,8%– y Gran Buenos Aires (GBA) –41,6%–; y las menores, en las regiones Cuyo –39,5%– y Patagonia –37%–.